Todos los anti americanistas tuvieron que esperar 523 días y al fin llegó, Gracias América gracias Tricampeón, Nada que reclamar, De este barco no me bajo 🥹🦅💛 @club
El fútbol es de momentos, de instantes que separan a los buenos de los inmortales. Y si hay un hombre que convirtió los Mundiales en su escenario personal, ese es Guillermo Ochoa.
Lo hizo contra Brasil, cuando detuvo disparos que parecían condenados a ser gol y dejó en silencio a un estadio que esperaba su caída. Lo hizo contra Alemania, volando de palo a palo, convirtiéndose en el muro que sostuvo una victoria histórica. Y lo volvió a hacer contra Polonia, deteniendo a Lewandowski desde los once pasos, congelando el tiempo con una atajada que valió más que un gol.
Tres Copas del Mundo. Tres actuaciones legendarias. Tres veces elegido el mejor sobre el campo.
Podrán hablar del olfato goleador de Hugo Sánchez, de la creatividad única de Cuauhtémoc Blanco, del espectáculo de Jorge Campos o de la elegancia de Rafael Márquez. Pero cuando la discusión sea sobre quién destacó más en la máxima competición del fútbol, la respuesta es una sola.
Guillermo Ochoa.
No es opinión, es historia.