Tandilense de nacimiento, Rosarino por elección. Muy taurino. Quiero un patio. Sonrio cuando llueve, porq incluso si no lo hiciera, va a llover de todos modos.
Que haya manifestaciones pro Maduro en EEUU y Europa y nulo apoyo a las protestas iraníes contra los mulás muestra la enorme crisis moral de una izquierda que romantiza a dictadores y ataca o ignora a las víctimas de dichas dictaduras cuando resisten y se defienden
Un taxista en Bogotá, Colombia, tenía una regla extraña.
Si un pasajero lloraba durante el viaje, no le cobraba.
Sin preguntas. Sin explicaciones necesarias.
"Guarde su dinero. Lo necesita más que yo."
Durante 8 años hizo esto. Miles de viajes. Cientos de personas llorando.
Nunca le contó a nadie. Era su secreto.
Hasta que un día, una periodista subió a su taxi.
Acababa de salir del hospital. Su madre había muerto esa mañana.
Lloró todo el camino.
Cuando llegaron, el taxista apagó el taxímetro.
"No me debe nada. Que Dios la acompañe."
La periodista, Isabel, insistió en pagar. Él se negó.
"¿Por qué hace esto?" preguntó ella.
El taxista, Don Jairo, tenía 62 años. Había manejado taxi por 40 años.
"Hace 8 años, mi hija de 23 años se suicidó."
Isabel se quedó callada.
"El día que lo hizo, tomó un taxi al puente donde saltó. El taxista me contó después que ella lloró todo el camino. Él pensó que había tenido una pelea con su novio. No le preguntó nada. Le cobró. Ella pagó y se fue."
"Él vino a mi casa después, cuando salió en las noticias. Me devolvió el dinero del viaje. Llorando. Diciendo que si hubiera preguntado, si hubiera hecho algo..."
"Yo le dije que no era su culpa. Pero desde ese día decidí algo: Si alguien llora en mi taxi, ese viaje es gratis. Y le pregunto si está bien. Si necesita hablar. Si necesita que llame a alguien."
"¿Cuántas personas ha ayudado así?"
"No llevo cuenta. Pero han sido muchos."
Isabel publicó la historia en su columna del periódico al día siguiente.
Se volvió viral en Colombia en horas.
Cientos de taxistas empezaron a hacer lo mismo. Lo llamaron "El Pacto de Don Jairo."
Pero algo más pasó.
23 personas contactaron a Isabel diciendo: "Yo lloré en el taxi de Don Jairo. Él no me cobró. Y me salvó la vida."
Una mujer escribió: "Iba camino a un hotel a sobredosis de pastillas. Lloré en su taxi. Él se detuvo, me preguntó si estaba bien, llamó a mi hermana. Hoy tengo 3 hijos. Existo porque él preguntó."
Otro hombre: "Acababa de perder mi negocio. Iba a tirarme de un edificio. Lloré en su taxi. Él me llevó a tomar un café. Hablamos 2 horas. Me dio 50,000 pesos que no tenía. 'Empiece de nuevo,' me dijo. Hoy tengo dos restaurantes."
Isabel reunió las 23 historias. Las publicó.
Don Jairo se volvió famoso. Invitaciones a programas de TV. Premios.
Él rechazó todo.
"No hice esto por reconocimiento. Lo hice porque mi hija no tuvo a nadie que preguntara. Yo no puedo traerla de vuelta. Pero puedo asegurarme de que otros tengan a alguien que pregunte."
Murió 2 años después. Infarto mientras manejaba su taxi.
En su funeral fueron más de 400 personas.
Muchas eran desconocidos para su familia.
Todos dijeron lo mismo: "Yo lloré en su taxi. Él me salvó."
Su taxi fue donado a un museo en Bogotá.
Adentro pusieron una placa: "En este taxi, Don Jairo decidió que ninguna lágrima sería ignorada. 23 vidas salvadas confirmadas. Quién sabe cuántas más."
Hoy, más de 1,200 taxistas en Colombia tienen una calcomanía en sus taxis: "Pacto Don Jairo - Si lloras, no pagas. Y pregunto si estás bien."
¿Cuándo fue la última vez que le preguntaste a alguien que llora si realmente está bien?
Estamos viviendo acontecimientos de gran potencia didáctica y deberíamos aprovecharlos en nuestro beneficio. Con una perspectiva de civilización. Rara vez la historia ofrece con tanta nitidez la posibilidad de reconocerse en su espejo más oscuro. Hoy podemos observar, casi en tiempo real, cómo se reactiva el mecanismo simbólico y narrativo que sustentó los mayores crímenes contra la humanidad en el siglo XX. Aquella vorágine ideológica y literaria que sirvió de fundamento al nazismo —ese caudal de ficción estética y moral que convirtió Europa en un río de sangre— vuelve a abrirse paso bajo nuevos disfraces.
El fanatismo contemporáneo ha llegado a extremos que hasta hace muy poco creíamos imposibles. La negación, la inversión moral y la estetización del crimen se han vuelto a normalizar: se niega lo evidente y se justifica lo injustificable. Desde la izquierda se ha llegado incluso a dudar de lo sucedido, a negar lo que estuvo a la vista de todos: aquel pogromo orgullosamente grabado por sus ejecutores el 7 de octubre de 2023. No solo no se han compadecido de las víctimas: las han animalizado, comparando a los asesinados con alimañas que merecieron aquel zarpazo y a las violadas con carroña deseosa de la violación.
Resulta revelador que algunos todavía se sorprendan de que quienes se autoproclaman “antifascistas” sean hoy los principales defensores del antisemitismo nacionalsocialista; que sean ellos —¡precisamente ellos!— los que más abiertos se muestran a la retórica que fantasea con el exterminio de toda una nación. No hay ninguna paradoja. En su autopercepción como vanguardia ideológica, el socialismo ha tendido desde su fundación a justificar la violencia en nombre del bien absoluto: mataron a Dios para quedarse con su herencia y dar un cuerpo nuevo a su idea vieja.
En la asignatura Franquismo, transición y democracia, impartida por el profesor Ismael Saz en la Universidad de Valencia durante mis años de estudiante, se produjo un interesante debate en clase acerca de si Hitler estaba o no estaba loco. Yo fui de los pocos, tal vez el único, que defendió la cordura criminal de Hitler. Añadí, además, que creer que Hitler estaba loco solo podía ser una demostración de que, a veces, la Historia pretende darnos lecciones que, por recelo y miedo a la propia especie, no queremos escuchar. Hoy, de nuevo, podemos comprobar que el odio al judío, al israelí o al “occidental” no surge del delirio, sino de una elaborada construcción cultural ideada por determinadas élites intelectuales, en la que intervienen de modo inseparable su sentimiento de superioridad moral y su autopercepción como vanguardia cultural.
Por eso, quizá la lección más urgente de nuestro tiempo sea aprender a distinguir entre ficción y realidad. La ficción puede ser instrumento de comprensión, pero también de manipulación. Cuando la ideología convierte el mundo en un relato cerrado, cuando el mito sustituye al juicio y la emoción al pensamiento, el resultado no es una liberación, sino una servidumbre. Saber discernir entre el símbolo y el hecho, entre el ideal y la vida, no es un ejercicio intelectual: es una cuestión de supervivencia civilizatoria. El Holocausto —el exterminio sistemático de seis millones de judíos por la Alemania nazi— no fue producto de la locura ni del arrebato, sino de una racionalidad perversa: de un idealismo asesino que sustituyó el dolor de los hechos por la supuesta bondad de los bienintencionados. Tal y como hoy está sucediendo.
Cablín tenía estas genialidades con Esteban Prol y Claudio Morgado. Siempre nos flasheaba cuál era el truco. ¿Estaban al revés? ¿Colgados? ¿Cuál era el secreto? Como sea, para 1995, Cablín nos metía estos separadores entre los dibujos animados y sólo podíamos volvernos locos 😂
Todo el mundo sabe que los barras no hacen nada gratis
Que son el brazo armado de la política
Y que el fútbol es una excusa para hacer negocios
Así que por favor, no les digamos "hinchas"
No hay forma en que este odio no se transmita a mis nietos. No hay manera. Se imprimirá en su ADN, pasará de generación en generación.
Los secuestraron vivos la madrugada del 7 de octubre. A Shiri la vimos cubrirlos con una frazada, tratando de contenerlos, de darles una seguridad que ya no existía. Niños abrazados por una madre que no podía ocultar el terror.
Los secuestraron para matarlos después.
Los devolvieron en ataúdes. Un espectáculo monstruoso, sádico, celebrado. Como los romanos en el circo, vitoreando mientras los leones despedazaban cuerpos. Eso vimos hoy. Un circo romano.
Padres sonriendo con niños en brazos. Armas, bombas, ataúdes. Muertos.
Nuestros muertos. Su felicidad.
No hay forma en que este odio no se transmita a mis nietos. No hay manera.
Mantuvimos la esperanza hasta el último momento. Pero no fue suficiente.
Las preguntas son miles. Los culpables, cientos.
Errores nuestros, como no haber advertido, prevenido o evitado la masacre del 7 de octubre.
Errores nuestros, como no haberlos rescatado.
Errores del mundo occidental, que miró hacia otro lado.
Del terrorismo no voy a hablar. No hay errores en el terrorismo. El terrorismo es el error.
Estoy desgarrada. Desfigurada.
Llevo doce horas llorando.
No puedo dejar de pensar en Yarden. En un hombre que nunca más abrazará a su esposa y a sus hijos.
No hay forma en que este odio no se transmita a mis nietos.
No hay manera en que este dolor no trascienda generaciones.
Creímos que el “nunca más” era real.
Volvió a ser.
Hemos fallado.
Gaby Keselman
Sissi Emperatriz
@LocosxPatentes Se actualiza la lista:
A: Abril 2016 - Febrero 2017
AB: Febrero 2017 - Octubre 2017
AC: Octubre 2017 - Julio 2018
AD: Julio 2018 - Octubre 2019
AE: Octubre 2019 - Agosto 2021
AF: Agosto 2021- Mayo 2023
AG: Mayo 2023 - Diciembre 2024
AH: Diciembre 2024
"Debido a que la velocidad de la luz es mucho mayor a la del sonido, ciertas personas nos parecen brillantes, un rato antes de escuchar las pelotudeces que dicen."
-Roberto Fontanarrosa-
#FontanarrosaDay
Si les pica mucho una picadura de mosquito, pongan una cuchara bajo el agua caliente y apriétenla contra la herida. La toxina que produce la picazón es muy sensible al calor. Háganlo una o dos veces y debería calmarse al 100%