Para algunos, la vida es galopar un camino empedrado de horas, minutos y segundos.
Yo más humilde soy,
Y solo quiero que la ola que surge del último suspiro de un segundo me transporte mecido hasta el siguiente.
#Extremoduro
El tiempo pasa rápido.
A veces demasiado.
Por eso no merece la pena
guardar rencor
ni perder días por orgullo.
La vida cambia en un suspiro
y la gente buena no siempre espera.
Di gracias más veces,
cuida a quienes te cuidan,
sé valiente para acercarte
cuando otros se alejan.
Al final, lo único que duele
es lo que no hicimos
cuando todavía estábamos a tiempo.
A veces creemos que la vida va de grandes gestos.
De viajes, de metas, de aplausos.
Y no.
Va de pequeños detalles.
De pedir perdón sin orgullo.
De dar las gracias aunque parezca poca cosa. De preguntar “¿cómo estás?” y quedarse a escuchar la respuesta.
Va de ayudar cuando se puede,
aunque nadie te lo pida,
aunque estés cansado.
Porque lo bonito no siempre hace ruido.
Está en los gestos pequeños,
en lo invisible, en eso que casi nadie nota,
pero que cambia todo.
Al final, lo que deja huella
no son las palabras más grandes, sino las más sinceras.
Perdón. Gracias. Te ayudo. Estoy aquí.
Y con eso, ya casi se arregla el mundo.
Este poema fue escrito por Idea Vilariño para Juan Carlos Onetti, el gran amor de su vida. Su relación, intensa y tormentosa, se extendió durante años en un vaivén de encuentros, rupturas, marcada por la imposibilidad de convivir y, al mismo tiempo, de olvidarse.