El régimen de Maduro estaba satisfecho con el acuerdo de intercambio; por eso lo aceptaron.
Ahora gritan y se indignan, pero no porque estén en desacuerdo con el trato, sino porque acaban de darse cuenta de que se quedaron sin rehenes del país más poderoso del mundo.
Otra vez, los violentos de siempre. Los que nos acusan de violentos a nosotros. Los que nos llaman “fascistas”. Los que son fogoneados por la narrativa de los medios políticamente correctos. Los “woke”, los progresistas, los tolerantes, los diversos…
Todos ellos son el enemigo.