No hay cansancio más pesado que el de haber pasado toda la noche peleando con tu propia mente. Te levantas sintiendo que corriste un maratón, pero sin haberte movido de la cama.
Nadie te ama más que tú cuando eliges dormir temprano, comer tu comida favorita, cuidar tu mente, mantenerte activo, ir al gimnasio e intentar cosas nuevas.