Ya acomodé mi jersey de la selección mexicana y mi mejor pantalón esperando a que sea jueves, como cuando alistabas tu uniforme un día antes del primer día de clases.
Caminar sin podcast. Comer sin teléfono. Esperar el café sin scrollear. Ahí es donde aparecen las únicas ideas que después vas a reconocer como tuyas. Aburrirse a propósito es de los actos creativos más raros que quedan.