Estoy asqueada de ver todos los videos y lo qué pasó en la CDMX, no se trató de una protesta.
Fue una emboscada violenta disfrazada de causa social.
Atacaron a mexicanos, a emprendedores, a familias que trabajan para salir adelante.
¿Así quieren justicia? ¿Dañando a su propio pueblo?
No, esto no fue contra la gentrificación.
Fue un acto cobarde, con tintes orquestados para sembrar odio, polarizar y dividir.
Justo lo que busca un régimen que necesita tener un enemigo para manipular al pueblo.
Pero que quede claro:
Estados Unidos no es el enemigo.
El verdadero enemigo está en Palacio Nacional, en los que alimentan el resentimiento, el caos y la división.
Hoy muchos fuimos testigos del México que no queremos:
Un México que le pega a su gente, que destruye en lugar de construir.
Eso no es protesta. Eso es barbarie.