Tania Diaz: Militarmente esa noche (3 de enero) no se pudo. Pero ¿qué pasó al día siguiente? ¿Cuántas narrativas no se cayeron con el sacrificio del presidente Nicolás Maduro? ¡Viva Nicolás Maduro! ¡Viva Cilia Flores!
Y lamentablemente hubo gobiernos de la región, aliados, que no reconocieron al gobierno del presidente Nicolás Maduro. Deslegitimaron la acción democrática de un pueblo que es revolucionario, es chavista y que hoy día es mayoría política en Venezuela.
Y se metieron y lo secuestraron, pero nadie salió a defender a la derecha el 3 de enero. Allí salimos, los millones de militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela. Salimos a pedir que regresaran a Nicolás Maduro.
Se demostró el 3 de enero, como se demostró el 13 de abril y como se demostró en tantas otras oportunidades, que el poder de Venezuela no está solamente en el Palacio de Miraflores.
🎙️@taniapsuv
🇻🇪Muy bien por @taniapsuv al interpelar de manera frontal a este portavoz de la izquierda de colores latinoamericana como lo es @petrogustavo, esos que son muy buenos como "pico de oro" cuando ven un micrófono pero a la hora de actuar quedan a deber.
Leopoldo Emperador Altzola
ÚLTIMA HORA: Donald Trump acaba de enfrentarse a una de las descripciones más brutalmente brillantes —y precisas— de su abominable carácter que JAMÁS hayamos leído.
El autor Oliver Kornetzke no se contuvo. Así describió a Trump:
“Miren. El cadáver purulento de la podredumbre estadounidense embutido en un traje que no le queda bien: la sordidez de un estafador, la cobardía de un evasor del servicio militar, la glotonería de un parásito, el racismo de un miembro del Ku Klux Klan, el sexismo de un canalla de barrio, la ignorancia de un borracho de bar y la avaricia de un depredador de fondos de cobertura; todo pintado de naranja con aerosol y exhibido como un cerdo premiado en una feria del condado”, escribe Kornetzke. Ni un presidente. Ni siquiera un hombre. Solo la destilación enfermiza de todo lo que este país jura no ser, pero siempre ha sido: arrogancia disfrazada de excepcionalismo, estupidez presentada como sentido común, crueldad vendida como dureza, avaricia exaltada como ambición y corrupción venerada como evangelio. Es la sombra de Estados Unidos hecha carne, un ídolo de calabaza podrida que demuestra que cuando una nación se arrodilla ante el dinero, el poder y el rencor, no solo pierde su alma, sino que defeca esta obscenidad inflada y la llama líder.
Nunca se escribieron palabras más ciertas.