Justamente. A direita (e muitos católicos dentro dela) continua tratando o liberalismo como se fosse só "economia de mercado". Não é.
Uma vez que Deus e a lei natural saem de cena, o autocontrole some e o controle social externo pelo Estado, pela ciência, pela indústria cultural ou pelo mercado se torna necessário. A liberação sexual, cultural e econômica são faces da mesma moeda: a dissolução da ordem tradicional em nome da autonomia individual. E a mesma direita que aceita o liberalismo econômico e a antropologia individualista se diz "pró-vida". Ela tenta segurar o aborto como exceção moral, mas já concedeu o terreno filosófico em que o aborto se justifica: o indivíduo soberano cuja vontade prevalece sobre a natureza e sobre a vida de outro.
Antes los reyes tenían que mandar a soldados a recaudar una minucia de impuestos. Ahora, se hace todo por correo electrónico y encima te matan.
Esta es la tan laureada libertad de la que algunos hablan.
Gratis, gratis, gratis, nada es gratis en la puta vida, maduren.
Piensan como niños de 8 años todos estúpidos que no saben cómo funciona el mundo.
Si es “gratis” significa que alguien más lo pagó, y en este país mientras más impuestos pagues más se los roban los políticos de mi
Lo mas curioso es que este tipo empezo defendiendo la "religion andina", que vamos a asumir era el culto oficial incaico, el cual tras la reforma de Pachacutec Inca, fue el que permitió que nuestra nobleza indiana aceptara rapidamente el catolicismo, y ni que decir el pueblo.
«Gratia non tollat naturam, sed perficiat.»
«La gracia no destruye la naturaleza, sino que la perfecciona.»
— Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 1, a. 8, ad 2.
La gracia supone la naturaleza creada por Dios y la eleva sobrenaturalmente. El hombre no deja de ser hombre al recibir la gracia: su inteligencia, su voluntad y sus potencias son sanadas y perfeccionadas para alcanzar un fin que excede sus solas fuerzas naturales: la unión con Dios.
Toda verdadera vida cristiana presupone, por tanto, este orden: la naturaleza es buena porque procede de Dios; la gracia la restaura y la conduce hacia su perfección sobrenatural.