Llevamos varios años escuchando versiones sobre las múltiples aberraciones del señor Gustavo Petro. Mucha gente en la izquierda ha sido cómplice, diciendo que eso hace parte de la vida privada y que no se le puede cuestionar.
Las denuncias de Deicy Jiménez dejan claro que los impuestos de los colombianos pagaban muchos de los placeres «privados» del señor Petro.
Aun así, el silencio de muchos líderes políticos que todos los días «trabajan» en contra del acoso laboral y por los derechos de las mujeres permanece.
Silencio cómplice. Los tienen anestesiados; les quitaron el criterio.
Lo de pagar sexo y drogas con contratos del Estado ya no es un cuestionamiento a la degenerada vida privada de Petro.
Es un asunto de corrupción que trasciende lo moral y entra de lleno en el terreno penal.
La plata del Estado no es una caja menor para financiar los vicios y las perversiones de quienes gobiernan.
Esto debe ser investigado a fondo. ¿Cuántos delitos más se le van a perdonar a Petro?
Deicy Jiménez me aseguró que esta foto la tomó a escondidas. Dice ella que siempre había droga (cocaína) en sus encuentros con Gustavo Petro. “Era un requisito” para estar con él. Así aseguró varios años sus contratos.
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#LosSexoContratos
La denuncia de Deicy en SEMANA evoca los relatos más sórdidos de la Roma imperial: poder, sexo y mujeres utilizadas para satisfacer al gobernante. Si se comprueba que además pagaban con contratos del Estado, la infamia es doble: abusar de las mujeres y pasarles la cuenta a los colombianos.