Se acaba el día, pero no me he olvidado de escribir lo importante.
Aún debo perder el miedo de llamar a la gente, aunque creo que va más por el lado de que me da vergüenza que alguien más me escuche.
Extráñame un lunes a las 12 de la tarde; porque si aún con todas las responsabilidades y poco tiempo que tienes, piensas en mí, sabré que me amas de verdad