‹ tuvo.
⠀⠀iba a complacer a su amado tan como él quisiera. así ella tenía de premio una buena cantidad de leche que tragaría gustosa.
—— mghm. . . .——con manos acaricia sus bolas impregnada de ese deseo que le hacía excitar cada vez más.
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⠀⠀Lengua se encontró con el glande comenzando a acariciar este para dejarlo lo suficiente baboso. Con sus labios suaves comenzó a succionar ese gran trozo, metiéndolo directamente en la profundidad de su cavidad. Así comenzó con un lascivo vaivén del que vergüenza ni ›
—— m–mgh... ¡no p-puedo hacer eso! No es correcto ... —— por supuesto que disfrutaba mucho más en esos momentos, pero ser parte de una traición era algo que le haría caer tan bajo rompiendo su moral. No iba a admitirlo a voz alta. Al menos no ahora.
Seguía sintiendo esas ›
— Primero admite que disfrutas mucho más conmigo, luego tal vez me piense si dejar de recordarte la traición a tu general~
Mano llevo a uno de esos grandes pechos, apretando con fuerza, estrujandolo sin parar de follarsela. Enorme verga golpeaba bien profundo, abultando >
⠀⠀Ya sabe que no debe retarlo más aunque sin van a terminar así probablemente lo hará más seguido. . .
Igual le encanta el como la anda follando de esa manera tan salvaje.
Ante esa petición por su parte. La sacerdotisa sonrió con un toque de ternura para complacer a su amado. Con esbeltos dedos comenzó a acariciar ese bulto que escondía tras sus pantalones.
—— ¿Hoy tienes mucha lechita para mi? ¿Cierto? ——dijo junto a un leve carmesí en mejillas.
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ᅠᅠᅠᅠᅠᅠSu esposa y su depósito personal de leche. Ayato mostró una sombría sonrisa obligando a la fémina a quedar de rodillas ante él.
— Ya sabes que hacer.— Ordenó, acariciando su mejilla con sus dedos, paseandolos por sus labios.ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
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‹ completamente segura de lo que quería. Lo quería a él, como su esposo en la eternidad.
⠀⠀—— Ayato ...——respondió en un hilo de voz y una sonrisita presente, acercándose lentamente para extender su dedo anular hacía el opuesto——. C–Claro que acepto ... quiero ser toda tuya.
⠀⠀Los ojitos de la sacerdotisa brillaron de emoción y a su vez sorpresa por aquel detalle del contrario. No se lo esperó para nada pero esa fue la mejor parte. Su corazón latiendo con fuerza mientras tomó bocanada de aire para responder. No debía ni pensarlo. Estaba ›
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ᅠᅠᅠᅠᅠᅠEn efecto, aquél anillo era de compromiso, seleccionado por él mismo.
Mirada mantenia fija en los ojos de la sacerdotisa, aunque ganas no le faltaban de saltar a devorar esos labios que tanto lo tentaban.ᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠᅠ
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