EvDH:”Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo:
“Sígueme”. Él se levantó y lo siguió.”
Hay una frase que dice:
cuando Jesús pasa, algo bueno pasa.
En este caso es Mateo el principal testigo de esto. Jesús va pasando y lo vuelve a ver, no ve lo que está haciendo, no ve su apariencia, no ve lo que lo rodea, lo ve a él y lo atraviesa con su mirada hasta llegar al corazón.
Inmediatamente aparece una sola palabra, que viniendo de la boca de Jesús es vocación, es llamado esa invitación a ser feliz: SÍGUEME.
En el pasaje no se describe el tono de voz, solo la palabra que para Mateo es suficiente, y que para nosotros también debe ser suficiente.
Como es el caso de muchos, Mateo deja lo que está haciendo, que no es poca cosa pensando en el imperio romano. Se levantó y Simplemente lo siguió.
Hoy pedimos el espíritu Santo que afiance en nosotros la Voz de Jesús, invitándonos a seguirlo y que afiance en nuestro corazón nuestra decisión de seguirlo, pues eso cambia todo y le da sentido a todo lo que hacemos. Que nos permita ser voceros de la alegría del Cielo para que la voz de Jesús llegue a muchos y también les diga lo mismo: ¡SÍGUEME!
EvDH:”Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce
y también algunas mujeres”
Jesús no solamente dignificó a las mujeres: las hizo protagonistas y testigos de su misión.
Él las reconoce como parte de su discipulado. (María, la hermana de Marta a los pies de Jesús toma la posición propia de un discípulo ante su maestro.)
Ellas también acompañan, están, sostienen y permanecen junto a Jesús y su Obra.Lucas incluso dice que ayudaban a la misión “con sus bienes” (Lc 8,3).
Al final, la presencia de la mujer se vuelve Vital. Ellas permanecen al pie de La Cruz, y a pesar de todo, hacen guardia frente al Sepulcro, por lo que terminan siendo las primeras en testimoniar la Resurrección.
Siendo que en aquellos tiempos la mujer no podía ser testigo de nada, no se le permitía dar testimonio, y es justo a ellas, quien Jesús confía la noticia de su Resurrección.
Hoy damos gracias por todas aquellas Mujeres que han sido testigos de su Amor y de su luz en nuestras vidas, agradecemos a Dios su increíble fortaleza envuelta en su fragilidad, (que para nada es sinónimo de debilidad).
Pedimos al Espíritu Santo que nos dé la conciencia y la sabiduría de entender este llamado de Jesús a la dignidad total en hombres y mujeres, que se vuelva realidad aquel versículo de San Pablo donde todos somos uno en Cristo, sin más tema que agregar o conversar:
“Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, VARÓN ni MUJER, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús.”Gálatas 3,28
EvDH:”Junto a La Cruz…Al ver a la Madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”.
Luego dijo al discípulo: “Aquí tienes a tu Madre”. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.”
Es interesante que haya personas que tomen la Biblia al pie la letra en algunos pasajes, y luego se vayan al extremo de que frente a un pasaje tan claro como este, le busquen explicaciones que lo diluyan.
Muchas personas que saben que van a morir, pasan a tomar acciones y decisiones para intentar dejar todo lo más ordenado posible después de que se hayan ido, y este momento no es la excepción.
De hecho se puede suponer que la frase de Jesús al final en la cruz de que “todo se ha cumplido” (Juan 19.30) incluía también esta acción.
Jesús no solo encarga a Su Madre, la deja en manos de su ¡discípulo más amado!, Juan no tiene ningún problema en describirse como tal. Podemos deducir, incluso que el haber convivido con Maria, la Madre del Amor, lo haya hecho escribir tanto sobre el amor en su Evangelio y sus cartas.
En medio del dolor y sufrimiento salvífico, Jesús reparte títulos y responsabilidades. A Juan le dice “aquí tienes a Tu Madre, y a María le dice “ aquí tienes a tu hijo”.
La frase final del pasaje es testamentaria: “desde aquel momento, el discípulo La recibió en su casa”
Hoy pedimos al Espíritu Santo, que nos descubramos como discípulos amados de Jesús, sabiendo que ese Amor invoca y convoca responsabilidades, respuestas y frutos. Y, agradeciendo el privilegio de Su Amor, le pedimos que nos ayude a tener siempre un lugar en nuestra casa para Su Madre, la Madre que Él nos regaló, y de la que ahora también somos hijos.
EvDH:”Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.”
En las mismas palabras de Jesús hay un límite de expresión de vocabulario: “tanto”, “de tal manera”, “así”. Aunque no así en la demostración, en probar sus palabras, pues El Amor del Padre por nosotros se puede ver, recibir y aceptar en Jesús, y en amarnos hasta el final, hasta el extremo.(Juan 13,1)
Queda a la vista que lo que está detrás de todo, lo que sostiene y explica todo, es El Amor del Padre, que se puede ver y comprobar en Su Único Hijo, en Jesús, nuestro Señor y Salvador.
El Sepulcro Vacío de aquel primer día de la semana, viene a afirmar con todo Su Poder, el Amor que se nos mostró aquel viernes en la Cruz.
La noticia es que al ver a una Cruz, no pensemos que fue por nuestra culpa, sí limpia las culpas, pero la razón De La cruz es solo el Amor. Es su más grande prueba de que nadie nos ama como Él.
Pidamos hoy al Espíritu Santo que nos ayude a creer siempre y cada día más en Jesús, el Único Hijo de Dios, que vino a dar su vida por nosotros, porque así nos ama El Padre.
EvDH:”Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: "Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá".
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: "¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres".
Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
"El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.”
En el orden que hemos venido leyendo, Jesús ha dejado que El Padre, a través de la confesión de fe de Pedro, deje afirmado que Él es el Señor, El Hijo Único de Dios, y el Mesías.
Dejando esto dicho sobre su Persona, ahora Él empieza a hablar sobre su misión y la parte de sufrimiento que implicaba eso para salvarnos.
Es cosa de párrafos y renglones para que Pedro pase de ser La Piedra de los Apóstoles, a ser un obstáculo. O sea, se coloca como alguien que impide o dificulta el paso, el avance o el cumplimiento de un propósito. (cosa en la que el mal espíritu se especializa)
El desconcierto de los discípulos y la cara de susto de Pedro, se sumaban frente a la fuerte reacción de Jesús al “consejo” de Pedro.
Más adelante Pablo nos pediría que tuviéramos los mismos sentimientos de Jesús (Filipenses 2,5). Ahora Jesús grita a los cuatro vientos que los pensamientos en ese momento de Pedro no son los de Dios, sino de los hombres.
Y esa es nuestra petición al Espíritu Santo hoy, que nos dé los pensamientos de Jesús, que nos ayude y nos enseñe a pensar como Dios lo hace y lo quiere. Como lo escribió Pablo: “Todo pensamiento humano lo sometemos a Cristo, para que le obedezca” 2 Corintios 10,5 Por lo que también le pedimos el Don y la Sabiduría de obedecer, que son los que nos ponen en la frecuencia exacta de la la Voluntad de Dios. Y que eso nos permita descubrir y amar nuestra Cruz, o sea El Amor en cada día de nuestra vida, más allá de personas y circunstancias, así sea.
EvDH:”Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”.
Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”.
“Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”.
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.
Siempre, a la hora de un proyecto evangelización, es de gran ayuda saber qué piensa la gente sobre la persona de Jesús. Sabiendo que para esto ayuda mucho también la opinión bueno o mala que se tiene de la iglesia y su gente, que suele mezclarse erróneamente a esta respuesta.
Lo que nos corresponde, es no sorprendernos, no sentirnos insultados, ni atacados, si no tomarlo como lo que son, opiniones que toca respetar y nos preparan para saber cómo compartir la noticia del Evangelio, la noticia de Jesús.
Lo que nos lleva a la pregunta directa que Jesús nos hace a cada uno de nosotros. Y más que respuestas correctas o incorrectas, hablamos de experiencia y de relación (o bien revelación)
La frase de Jesús a Nicodemo aplica para el contexto de nuestra respuesta: “Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos, y somos testigos de lo que hemos visto”. (Juan 3,11)
Lo que se suma a la ayuda del Espíritu Santo para poder confesar nuestra fe.
Cada uno sabrá hablar de su encuentro con el Señor, y cada uno también sabrá compartir lo que el Espíritu Santo le haya dado de luz para esta relación única y salvadora.
Hoy pedimos eso al Espíritu Santo, que nos ayude a responder a la pregunta de Jesús desde el corazón y desde su Luz para responderla.
Hay nombres que trascienden el tiempo. Hoy recordamos a Don Rodrigo Paz.
Su visión, liderazgo y determinación fueron fundamentales para construir la LIGA que hoy conocemos. Una responsabilidad que permanece y que seguirá siendo parte de nuestra historia.
EvDH:”Su Misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.”
Fuera de contexto, no faltará para con estas palabras quien piense o presuma que son pensamientos socialistas o radicales.
Y no serian pocos los que se sorprenderían al saber que son Palabras de nuestra Madre, de María de Nazaret, La Madre de Nuestro Señor. Y por cierto, son tan sagradas como las que conocemos al principio de este canto… “Mi alma alaba al Señor…”
Al leer esto se puede entender el refrán de “hijo de tigre...”.
José, con su tenacidad y con el querer cumplir sus cometidos, fue el ejemplo cercano de padre justo para Jesús. Y sin tener que revisar mucho, María lo envolvió con su corazón de Madre, siendo la que le enseñaría con el ejemplo a decir “Hágase”. Ella lo dice al principio de su aventura de ser madre, y Él lo dice, primero como enseñanza en el Padre Nuestro, y luego en Getsemaní aún en medio de la tristeza del momento.
Estamos claros que la Asunción de María al Cielo no está en la Biblia, pero es un hecho que no la contradice.
Elías fue llevado al Cielo en un carro de fuego,(2Reyes2,11) y el Arcángel Miguel vendría por el cuerpo de Moisés.(Judas 1,9) Y serían estos dos hombres, representando la Ley y los profetas, los que se mostraron en el monte de la Transfiguración junto a Jesús. Y si eso hizo con ellos, que son socios de la empresa, con más razón con Su Madre, que es la mamá del Dueño.
María siempre ha sido modelo y prototipo de lo que Dios hace con los que lo aman.
A Ella la llamaron la Llena de Gracia y a nosotros, dice San Pablo, “Nos agració en el Amado” (Efesios 1,6). Ella fue llevada al Cielo. Y es también San Pablo quien dice que al final los que queden vivos serán llevados para recibir a Jesús en las nubes (1 Tes 4,17).
Nos sobrepasa entender o siquiera imaginar este momento de Amor Eterno y Celestial. Los Ángeles vienen por Ella y en medio de las Nubes se encuentran Madre e Hijo en un abrazo Eterno.
Eso celebramos hoy, sabiendo que lo que con Ella hizo el Cielo, igual pasará con nosotros también.
Pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a vivir en el Hágase que Nuestra Madre nos enseñó con su ejemplo. Y que podamos ser obedientes a Su Maternal Testamento de “Hagan lo que Él les diga”
EvDH:”Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".
Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.”
Hoy, un par de siglos después toca aclarar que no se trata de llegar al límite de las 490 veces.
Valga la ironía, setenta veces siete viene a significar el perdonar sin llevar la cuenta,
con un corazón dispuesto a la reconciliación siempre que sea posible. Y aunque no hay límite en cantidades, si lo hay en distancias y dignidades.
No serán pocas las veces que con una mano des tu perdón, pero con la otra marques tu distancia, haciéndolo por tu bien, por tu salud mental y espiritual, y ya no seguir coleccionando “perdones” que no presentan cambio alguno, y que solo agregan oscuridad a tu corazón.
Toca revisar cada uno su alma , y desistir de traer exceso de equipaje que al final se tiene que pagar, y viene a complicar la libertad de viajar a donde el Viento del Cielo nos quiera llevar.
Al final la persona más importante en todo esto, eres tú, y no te toca cargar con nada que no te corresponda, por eso el perdonar en función de la libertad de tu alma, no tiene límites.
Pedimos humildemente al Espíritu Santo que nuestra petición diaria en la oración que Jesús nos enseño se haga realidad en nuestra forma de vivir y de amar. Perdónanos como perdonamos. Que la sabiduría y la libertad del perdón nos acompañen siempre hasta llegar con Él.
EvDH:”"El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo.
En realidad, esta es la más pequeña de las semillas,
pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto,
de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas".
El dicho popular dice que “lo único que comienza desde arriba es un hoyo.”
Los términos de grandeza y pequeñez en boca de Jesús cambian sustancialmente de definición y de descripción.
En mil historias de hombres y mujeres de la humanidad está escrito la dureza de sus inicios, y la resiliencia en su caminar y su seguir a pesar de todo.
Si vas a depender de la opinión o requisitos de alguien más para hacer y cumplir tu misión, puede que llegues a estancarla antes de empezar.
El factor Dios no es cosa menor, pues la invitación no es solo a creer en Dios, va más allá, es a creerle a Dios, que de paso cree en ti y SU firma le da total peso al proyecto de tu vida.
Prueba de madurez espiritual será cuando tu misión, aliada con otras misiones de Dios, haya crecido, y en medio de la “grandeza” del momento, siempre descubras y guardes con cariño tus inicios, tu semilla de mostaza, que al final es la prueba de la Fidelidad de Dios.
Pedimos al Espíritu Santo que nos cuide de presumir grandezas y que nos ayude a cuidar la esencia de la semilla de mostaza con la que Dios empezó todo su proyecto de Amor en y a través de nosotros, para Su Gloria.
EvDH:“Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, pensando: “Con sólo tocar su manto, quedaré curada”.
Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: “Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado”. Y desde ese instante la mujer quedó curada.
Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo:
“Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Y se reían de él.
Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó.”
No son pocas las veces en que nuestra humanidad diluya o rebaje el poder de Dios a casi una oficina burócrática que atiende sin atender. Teniendo que hacer una fila temprana o pagar una cuota que “acelere” un proceso al que tienes derecho. Lo comentamos porque de vez en cuando aparece el pensamiento suelto de que Dios debe estar muy ocupado para atenderme, o bien, que hay cosas más importantes que las tuyas.
SI ALGO ES IMPORTANTE PARA TI, TAMBIÉN LO ES PARA DIOS. Toca dejarlo en Sus Manos sabiendo que Él sabe que hacer.
Aquí se le juntan a Jesús dos situaciones,
una de ellas a primera vista inesperada que de facto retrasa la misiva original a la que iba en camino.
Hoy subrayamos dos temas.
El primero tiene que ver con esta mujer que había perdido todo por su enfermedad, (si hoy ya es tema lo de las hemorragias, en aquel tiempo, que no había nada que hacer, se dictaminaba de inmediato como resultado del pecado y se sellaba con el título de impureza) Ella se atreve a llegar al límite y rozar (porque no debía tocar a nadie) la orilla del manto del Señor. No se puede dejar pasar que Jesús la vea a los ojos y le diga HIJA, regresándole dignidad y mostrándole El Amor del Padre que ahora la sanaba del cuerpo y del alma y la recibía en sus brazos amorosos. La invitación es pedir al Espíritu Santo que reactive nuestra Fe en el día a día para hacer de lo ordinario algo extraordinario en el Amor..
Por el otro lado está Jairo, el jefe de la Sinagoga, quien había urgido a Jesús de ir a ver a su hija que estaba por morir. ¿Cómo habrá tomado esta “interrupción” en el proceso de su propia oración y necesidad? (en el Cielo se lo preguntaremos) Se puede suponer, pensando en su humanidad (y la nuestra) que como papá esto lo sacaba de quicio, y aumentaba su angustia y aflicción por demorar el que Jesús viera y atendiera a su hija.
O bien, al ver como esa mujer con solo tocar a Jesús se sanaba, el saber que Jesús ahora iba a su casa para ver a la niña, lo alentaba a confiar en lo que Jesús hiciera al ver a la niña. Cuando llegan ya están cantando cantos fúnebres, ya la dan por muerta, Jesús no solo lo ignora, sino que sigue a lo que va.
La mujer del pueblo tocó el manto de Jesús, ahora es Jesús quien toca y la toma de la mano de la niña que se levanta para seguir con su niñez en manos de Dios. Dos casos perdidos, dos casos condenados, dos casos ya sin solución a los ojos de muchos. En ambos es Jesús el factor que hace la diferencia, ya sea con su sola presencia o con su acción de ver, tocar y hablarnos. Cuando Jesús pasa, algo bueno siempre pasa.
Pedimos al Espíritu hoy poder tocar a Jesús con nuestra oración, que nos ayude y cuide de no poner epitafios donde Dios aún tiene mucho que decir y hacer. Que nos abra los oídos del alma para escuchar al Cielo decirnos hijo, hija, y que eso nos levante de donde estemos. Finalmente le pedimos humildemente que seamos puentes de amor para que muchos puedan tocar a Jesús y que Jesús los pueda tocar a ellos. Que Él nos guíe.
EvDH:“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí;
y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.”
Para no complicar este tema, podemos decir que…
Jesús no pide mucho, ¡Él PIDE TODO!
Se ve como una corriente, o un río con gran caudal que arrasa con todo, pero que al final baña y hace más fértiles todos los terrenos que toca. O sea que, amarlo nos lleva a amar más a los demás, aprendiendo de paso el amarnos a nosotros mismos.
Se tiene que leer bien, no dice que amemos menos a nuestros padres o hijos, dice que lo amemos más a Él.
No se trata de sacar a nadie de nuestra lista de amor y responsabilidades, vaya y sea todo lo contrario. Es un acomodo de prioridades que Dios encabeza, y que al final nos enseña y nos ayuda a amar los demás.
Lo cierto del caso, y vivido por muchos, es que en el momento que tienes tu encuentro con Dios, no faltará, ni faltarán críticas, regaños, reclamos y malos entendidos, y que eso, además, venga de gente que es importante para ti. La promesa es que La Salvación ha llegado a tu casa, y que el norte de brújula de fe es amarlo más a Él, siempre más.
No estamos como para estar dando explicaciones. La Cruz es Amor, es sentido total de vida.
Pedimos al Espíritu Santo que nos ayude a cargar nuestra respectiva cruz con alegría, a alegrarnos por la Vida que hemos encontrado al seguirlo. Y le pedimos que por la Gracia nos haga dignos de Él, de Jesús.
EvDH:“Pero Isabel, la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”.
Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”.
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran.
Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados.
Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.”
Para la cultura hebrea el nombre de la persona no era algo decorativo. Había de hecho, una vocación intrínseca y muy pesada en el apelativo que se le diera al niño, además de una continuidad del llamado de la familia.
El ángel había dicho a Zacarías que el niño se llamaría Juan, que significa “Dios es bondadoso”. El niño de por sí, por su contexto familiar, no era un asunto “normal” o simple, pues Dios habìa bendecido a sus padres en su vejez. La lógica era recibir el nombre de su padre sin más que agregar.
De alguna forma, Zacarías le habría pasado el dato del nombre que el ángel había dicho que se le diera al niño a Isabel. Por lo que la pareja estaba clara en esa decisión.
Juan es el puente entre al Antiguo y el Nuevo Testamento, a partir de él, El Cielo comienza a escribir cosas nuevas, en preparación para la llegada de Jesús.
Todos lo hemos vivido de alguna manera, la familia y los amigos de la familia, esperan y calculan lo que nos toca hacer en la vida y a qué fuimos llamados, según la opinión general.
Pero Dios a cada persona le tiene un plan de Amor y un llamado único y especial. Aunque eso signifique romper moldes intocables.
La petición que hoy elevamos al Espíritu Santo es por los padres de familia que tienen que acompañar a sus hijos en este caminar y ayudarlos a descubrir la Mano de Dios en sus vidas. Para que los ayude y les dé la sabiduría que necesiten para acompañar a los que llegarán a ser mujeres y hombres de Dios con su propio llamado de sal y luz para su mundo.
EvDH:”Llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: "¡La paz esté con ustedes!".
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes".
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo.”
Sin hacerlo explícito, este pasaje nos deja un orden del Mensaje de La Buena Nueva: Un encuentro personal, con un Cristo Vivo, Auténtico y Resucitado. Quien nos salvó y nos presentó El Amor del Padre en Él. Y ahora, sopla sobre nosotros al Espíritu Santo.
Al desearles la Paz, al decirles Shalom, les está bendiciendo para que la plenitud de Dios esté con cada uno de ellos. Shalom es estar completo, íntegro, en orden con Dios, con los demás y con uno mismo.
Jesús podría haber resucitado sin las marcas de las llagas. Al dejárselas está mostrando que El Amor marca, que dar la vida nos marca, y sus llagas son la prueba de eso. Y al mismo tiempo, ellas son la prueba del precio que tuvo que pagar, saliendo victorioso, al vencer a La Muerte de una vez por todas.
No es el final de nada, es el principio de todo, y ahora queda claro que nos toca recibir al Espíritu Santo para poder hacer y alcanzar el Plan de Dios en nuestras vidas.
Nuestra oración de hoy, valga el detalle, guiada por el Espíritu Santo es:
“Hoy te recibo Espíritu Santo, mi corazón, mi alma y mi espíritu te reciben con total alegría, hoy sigo adelante sabiendo que Tú estás y estarás conmigo siempre”
EvDH:”Padre Santo…No te pido que los saques del mundo, sino que los preserves del Maligno.
Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
Conságralos en la verdad: tu palabra es verdad.
Así como tú me enviaste al mundo, yo también los envío al mundo.
Por ellos me consagro, para que también ellos sean consagrados en la verdad."
Para San Juan, el escritor, la palabra “mundo” es ambivalente.
Por un lado es el lugar en donde se desarrolla la recepción y el crecimiento de la Palabra de Dios, y con esa visión es un lugar para misión. Y por el otro, es un lugar perverso, donde se suman fuerzas que se oponen a Jesús. (De ahí que Jesús se refiera a la derrota del príncipe de este mundo).
El ingrediente que subrayamos es la Palabra Verdad. (La Verdad es la Palabra del Padre, es decir,Jesús. Para no complicar lo Simple del Cielo)
La Verdad que nos hace libres, la Verdad que como cinturón de nuestra armadura de Dios, nos sostiene y nos aprieta para poder dar el esfuerzo en la batalla.
Jesús identificaba al maligno, como el padre de la mentira. Con esa definición y viéndolo en perspectiva, entonces la Verdad nos hace y nos identifica hijos de Dios, nuestro Padre Santo de esta oración.
Es inagotable, por eso hoy hacemos nuestra la petición de Jesús por nosotros, por cada uno de nosotros:
Le pedimos al Espíritu Santo no libre del mal, que nos consagre en la Verdad. Que respondamos con alegría a Su Envío al mundo y los tiempos en los que nos ha tocado vivir, y que la Verdad siempre nos acompañe y nos haga verdaderamente libres.
EvDH:”Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.”
Esta es una de las frases que menos posibilidad tendremos de escuchar o de decir; sobre todo como se lee aquí, en primera persona.
En lo habitual, en un sistema de grupos de trabajo o de asuntos laborales, puede llegar a pasar que una mayoría de los cooperadores, o incluso algún jefe de departamento, lleguen a la conclusión de que alguien en particular tenga que irse.(por las razones que sean, correctas o equivocadas)
Pero que Alguien, y este caso no es cualquiera, ¡es Jesús! salga con esa afirmación, es para exigir a nuestras neuronas mucho más de lo que podemos procesar.
Pero esa, así, tal cual, es la frase: Les conviene que Yo me vaya… para poder enviarles al Defensor, al Ayudador, al Paráclito.
En un mundo donde la historia antigua o contemporánea nos muestra hasta el cansancio a personajes que tienen la enfermedad (porque eso es) de apegarse o de querer quedarse en el poder por mucho tiempo (no hablamos de servicio), esta afirmación es, no solo contraria, sino hasta peligrosa para los que se aferran a una autoridad que les tocó recibir en función de los demás.
El Espíritu Santo no viene a sustituir a Jesús, viene a completar la Obra del Padre y la Misión de Jesús. La suma final es descubrir a los Tres: Padre, Hijo y Espíritu Santo en una danza de bendición para nuestras vidas.
Y eso no es cosa del pasado, es realidad total de nuestro presente: Es Él, El Ayudador, Quien hoy está a cada momento y en cada circunstancia con cada uno de nosotros.
Él nos muestra al Padre y nos hace expresarnos como sus hijos e hijas. Él nos hace reconocer y confesar con el corazón que Jesús es el Señor. Cuando Él vino nació la Iglesia y hoy es el que nos sigue sosteniendo como tal. Y es Él Quien con una oración llena de sonidos y palabras increíbles, sublimes, sutiles, INEFABLES, que no pueden explicarse o describirse pide e intercede por nosotros. (Romanos 8:26)
Nos sobrepasa el entenderlo, pero nos reta a aceptarlo, y respetar su Plan de Amor, por eso, como dice la canción:
“Si fue mejor que Él se fuera, y si fue mejor que Tú vinieras, Santo Espíritu ven sobre mí” (MV)
EvDH:”Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.
Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y Yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer.
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.”
Para los que leemos el término, pero quedamos lejos del significado:
El sarmiento es la rama tierna de la vid, generalmente de un año, que nace de la cepa y donde surgen las uvas, es una rama que se prepara para dar frutos.
El verbo y la palabra que más se lee hoy en el Evangelio es PERMANECER. (Con todos sus sinónimos… quedarse, continuar, persistir, seguir, estar)
Una vez más, en la profunda simplicidad de la Palabra, Jesús no nos habla de un lugar, de una membresía, o de un grupo en particular. Nos habla de Él, de decidir permanecer en Él. Con la aclaración no menor de que Él también a su vez, permanece en cada uno de nosotros.
En Sus Palabras, los frutos que demos son directamente proporcionales a nuestra unión con Él. Y de ahí se desprende una frase totalitaria, de esas que no dan espacio a interpretaciones, la de que separados de Él no podemos hacer nada.
Son muchas y muy diferentes las maneras que pensamos en darle la Gloria a Dios. En este inagotable pasaje Jesús da un norte total a este tema diciendo, que cuando damos fruto abundante El Padre se hace presente, y firma toda la Obra que El Cielo hace a través de cada uno de nosotros.
Hoy pedimos al Espíritu el Don de Permanecer, que podamos ser sarmientos de frutos abundantes y que en todo eso La Gloria del Padre sea total.
EvDH: “La voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día.
Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en él, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día".
Jesús, sin más trámite, nos dice lo que El Padre quiere y planea para los que Él mismo le ha dado a Jesús, leyendo a todas luces todo Su Plan de Amor.
Finalmente es un plan de Amor sin final.
El encuentro con Jesús nos coloca en el marco de la Vida Eterna, y en el paquete completo está (lo dice dos veces en este pasaje) La Resurrección.
Es impresionante como Jesús no solo dice que vamos a resucitar, sino que deja en claro que Él es Quien nos va a resucitar.
No es solo un hecho, es Su Acción de poder en nosotros.
Pedimos confiadamente al Espíritu Santo que nos ayude a estar a la altura de este Plan de Amor,
que nos ayude a vivir como “Hijos de la Resurrección” con la alegría y la certeza de que todo, hasta el final, está en Sus Manos. (Lucas 20,36)