Argentina se la llevó puesta a Inglaterra, le dio una lección de cómo se juegan estos partidos. Luchó cuando tuvo que luchar. Puso su mejor fútbol del Mundial al servicio de un triunfo inolvidable. Lo ganó con grandeza, con la estirpe del campeón del mundo. A la final, otra vez.
Odio a la rata sionista hormonada, a Milei, a los vínculos raros de la AFA con la FIFA. Odio a los que se creen europeos y llaman negro a la gente de los barrios, esos aires de superioridad respecto al resto de latinoamericanos, etc.
Pero jamás apoyaré a los putos ingleses.