Kafka en sus cartas a Milena:
«Estoy cansado, no puedo pensar en nada y solo quiero poner mi rostro en tu regazo, sentir tu mano en mi cabeza y permanecer así por toda la eternidad.»
No podía dejar de amarla porque el olvido no existe
y la memoria es modificación, de manera que sin querer
amaba las distintas formas bajo las cuales ella aparecía
Cristina Peri Rossi
Si te odiara,
el mundo no se inmutaría: nunca el mundo se ensaña con los que odian.
En cambio te amo y todo es catástrofe alrededor las voces, las manos, los rostros, todos quieren apedrearnos.
Mi patria eran tus manos, tu mirada,
el suave temblor de tus labios.
Ya no tengo tu hombro para mi cabeza rendida.
No tengo nada.
2 años de exilio, amor mío, 2 años sin patria.