“Lo manejaste muy bien”. No, no lo hice. Enloquecí, perdí mi chispa, lloré en silencio; me rompí a solas y llevé una sonrisa que mentía mejor que cualquier máscara. No lo manejé, lo sobreviví, porque no tenía otra opción.
Les juro que el hombre que de verdad las ama se convierte en el ser más servicial, atento, detallista, amoroso y respetuoso del mundo. Si le comentas un problema, va a hacer todo lo posible por solucionarlo, te hace la vida más fácil, más feliz. Si no cambia, es porque no quiere.
hace poco leí que la razón por la que amamos tanto a nuestros perros es porque la única vez que nos rompen el corazón, es cuando se marchan para siempre. Y es tan cierto!
¿Saben qué es rico? Un hombre que resuelve. Que escucha, actúa, que no te deja sola con tu estrés. Que dice: “¿te llevo?”, “ya te traje comida”, “ya resolví por ti”. De esos que hacen tu vida más fácil… a esos da gusto cuidarles, consentirles, hacerles la vida bonita también.