Lo que los números de Coahuila realmente revelan
Con el 97.8% de las actas computadas, la Alianza PRI-UDC alcanzó el 55% de los votos. Morena-PT se quedó en 26.2%.
A simple vista es una ventaja clara. Pero si se observan los números con un poco más de atención, hay varias cosas que no son tan evidentes.
En 2023, el PRI compitió con una coalición más amplia (PAN + PRD). En esta elección lo hizo solo con la UDC, un aliado considerablemente más pequeño. Aun así, mantuvo prácticamente el mismo porcentaje de voto que hace tres años. Esto indica que el PRI logró absorber una porción importante del electorado que antes llegaba a través del PAN.
Al mismo tiempo, Morena, incluso en alianza con el PT, no creció. Se mantiene en el mismo nivel de hace tres años. El PAN, por su parte, cayó hasta el 2.1%.
Estos resultados muestran tres cosas que suelen pasar desapercibidas:
Primero, que el PRI conserva una estructura territorial fuerte, pero ahora depende más de su voto propio que de coaliciones amplias. La victoria es real, pero más estrecha en términos de base electoral.
Segundo, que Morena tiene un techo claro en Coahuila con la estrategia que ha utilizado hasta ahora. No ha logrado romper el piso priista ni en los distritos donde históricamente ha tenido mejor desempeño.
Tercero, que esta es una victoria defensiva más que expansiva. El PRI mantuvo su ventaja con menos aliados. Eso habla de capacidad de resistencia, pero también deja ver que su margen de maniobra futuro es más limitado si no logra renovar su base o su mensaje.
Lo más relevante no es que el PRI haya ganado otra vez. Es que lo haya hecho con una coalición más reducida y sin que la oposición haya registrado un crecimiento significativo. Eso dice tanto de la fortaleza priista como de las dificultades que enfrenta la oposición para construir una alternativa competitiva en el estado.
Los números están ahí. La diferencia está en cómo se leen.
¿Tú qué piensas?