Admiro mi esencia porque tengo la certeza de que por amor ofrezco mi ser junto con mi existencia, sin aguardar nada a cambio, solo la dicha de esa persona que nutre mi alma.
Hay un amor inmenso viviendo en mi pecho, pero el miedo lo mantiene en silencio. No por falta de valentía para amar, sino por el temor de volver a romperme donde apenas aprendí a sanar.