@SonPolemicas Yo estaba viendo las noticias en estos días y pensé lo mismo, cada vez que atrapan a alguien es un cabecilla del tren de aragua!!! O será que tienen una política de que nadie es más que nadie!
Hay noticias que te alegran, no tengo idea de quien es y menos quien es la mamá, pero que alegría alguien que logra atravesar el infierno de esa enfermedad, y salir con vida!! Que rico vivir y celebrar la vida!
@adnradiochile UNA NIÑA MENOR DE EDAD SUFRIO ABUSO DE SU PADRE EN VARIAS OPORTUNIDADES!!! HDPM!! Macaya, macaya, política!! Imbéciles y la niña? Como vive? Como lleva el cole, la familia, ella esta recibiendo ayuda? Su madre, su familia!! Bola de pendjos!
Mi mamá tenía una muy buena amiga en Venezuela, a quien conoció en los años 90 mientras trabajaban juntas en una empresa en El Marqués, Caracas. La señora Diana (voy a cambiarle el nombre por respeto) se hizo parte de la familia; y nosotros, de la suya. Era de esas amistades bonitas que uno cree que van a durar toda la vida.
Hasta que llegó 1998. Diana y su esposo votaron por Hugo Chávez. Pero aquello no era solo una preferencia política, sino algo más profundo, casi religioso. No era simpatía, era devoción. Como si Chávez fuera un mesías y no un candidato.
Los años pasaron y, sin darnos cuenta, Diana dejó de ser la misma. Su mundo se fue achicando: no más Venevisión, no más RCTV, mucho menos Globovisión. Solo VTV, y con suerte, el canal 5. Las conversaciones ya no eran sobre la vida, la familia o la farándula. Todo giraba en torno a la Revolución. La política se metió en todas partes, hasta en la mesa y en la risa.
Mi familia, que siempre había mantenido la política a raya por razones de fe (ya saben, eso de que el Reino de Cristo no es de este mundo), se fue alejando de la familia de Diana. Pero el quiebre definitivo llegó cuando nos mudamos de Caracas en 2006, meses antes de las elecciones entre Chávez y Manuel Rosales. Después de eso, las llamadas se hicieron esporádicas, cada vez más frías, hasta que un día simplemente dejaron de ocurrir.
Pasaron ocho años. Y en un viaje a Caracas, me picó la curiosidad. Decidí ir a casa de Diana, en Catia, cerca de El Manicomio. La misma casa de siempre. Me recibieron con el mismo cariño, como si los años no hubieran pasado. Como si el chavismo no les hubiera arrebatado del todo los recuerdos de una vieja amistad.
Eso sí, mi mamá me había advertido que evitara hablar de política con ellos. Pero fue imposible. Tengo el defecto de no poderme callar y por eso me meto en problemas.
Todavía me río de sus expresiones y de cómo saltaron sus ojos cuando les dije que había votado por Capriles Radonski tanto en el 2012 contra Chávez y en el 2013 contra Maduro.
Aunque no todos en la mesa estaban en su bando. Su hijo mayor, que por esos días se mudaba a España con su novia, se mantuvo en silencio, pero con su mirada me daba la razón. Esa era la nueva Venezuela del chavismo: familias divididas no solo en la distancia, sino en lo ideológico.
Esa fue la última vez que vi a aquella familia. No hubo más contacto. A veces me pregunto qué habrá sido de ellos y me lamento de que el chavismo—como cualquier fanatismo político o religioso—les haya expropiado el criterio, la razón y la cordura. Prácticamente les robó una vida.
Que vergüenza!
Los antivalores se apoderaron de las Fiestas patronales de Elorza.
No he visto a ninguna autoridad repudiar esta locura.
Señores, las fiestas de ELORZA no son para eso, son para volver a nuestras raíces, nuestro folklore, nuestra música llanera, nuestro joropo.
@FueraesteMundo@MarvinBeisbol Y entonces cuando tu vas al baño, como ya tiene el culo sucio entonces hay que dejarlo así? No compa esa gente es el venezolano que toda la vida a luchado, coño pana antes nos conocían como llaneros y era un orgullo para que vengan una bola de pendejos a querer joder tradiciones!