Cada vez resulta más evidente el proyecto de la ultraderecha en América Latina: no construir una idea de región sino fragmentarla. Su cohesión depende del odio: una Latinoamérica dividida es más fácil de gobernar que una capaz de pensarse como bloque. Y, casi sin excepción, la izquierda acaba jugando el papel que esa estrategia le reserva.
Qué chistoso. Ese término que de pronto se volvió tan categóricamente negativo, "pecho frío", es, paradójicamente, la mayor virtud de este equipo inglés.
Es linda la idea de pensar al futbolista como un agente de cambio con una ideología política bien cimentada. Hay ejemplos de que, con sus bemoles, eso es posible, como Kylian Mbappé o Lamine Yamal. Pero, en términos generales, el futbol es un negocio en el que se mueven cantidades obscenas de dinero y poder. Lo más común será siempre ver a Harry Kane jugando golf con Donald Trump.