🌎¡BELLÍSIMO #FrenteFrío Y AIRE ÁRTICO AVANZANDO!
Así luce el frente recorriendo el Golfo de México hasta Veracruz este atardecer, impulsado por el aire ártico que cubre el norte y noreste, próximo al oriente.
⚠️Tarde-noche de mañana, rápido enfriamiento Bajío y Valle de México
Ucrania, 2022.
Oleh, 27 años, vivía en Járkov cuando comenzaron los bombardeos. Tuvo que dejarlo todo: trabajo, casa, amigos. Solo podía llevar una mochila.
Y un gato.
Sharik, un mestizo callejero, pequeño, de pelo gris y un ojo dañado.
Sharik no era especialmente cariñoso. Había llegado a su vida por azar, meses antes, cuando lo encontró rebuscando en un contenedor.
Desde entonces, vivía bajo su cama, apenas salía…
Pero cuando la ciudad se volvió un infierno, no se despegó de su lado.
Oleh pensó dejarlo atrás.
—No va a resistir el viaje.
—No tiene papeles.
—Va a morir de miedo.
Pero cuando abrió la puerta del edificio para salir al refugio, Sharik saltó a su mochila, se acurrucó dentro…
y no se movió más.
Caminaron días. Tomaron trenes. Pasaron frío, hambre, miedo.
A veces dormían en estaciones. A veces bajo puentes.
Pero Sharik seguía allí, como si supiera que su único trabajo era no abandonar.
En la frontera con Polonia, les dijeron que no podía pasar sin vacunas, sin jaula, sin registro.
Oleh lloró.
Lo abrazó.
Y se dio la vuelta. Iba a volver con él.
Pero una voluntaria polaca lo vio. Escuchó su historia. Y decidió actuar.
—Pásamelo. Yo lo meto por otro lado.
—¿Estás segura?
—Los que no tienen voz… necesitan más manos.
Sharik cruzó escondido en una bolsa térmica, entre mantas. Llegó del otro lado.
Y cuando Oleh cruzó unas horas después, lo estaba esperando. Sentado. Sereno.
La historia se hizo viral.
Un refugiado que no dejó atrás ni a su gato.
Consiguieron asilo. Un hogar temporal. Una nueva vida.
Hoy, Sharik duerme en una cama junto a una estufa, con juguetes, comida tibia y una ventana desde la que ve los trenes pasar.
Y en la pared, cuelga un cartel escrito a mano:
“Él me enseñó que hay cosas que no se dejan atrás.
Ni aunque el mundo se esté cayendo a pedazos.”
Ucrania, 2022.
Oleh, 27 años, vivía en Járkov cuando comenzaron los bombardeos. Tuvo que dejarlo todo: trabajo, casa, amigos. Solo podía llevar una mochila.
Y un gato.
Sharik, un mestizo callejero, pequeño, de pelo gris y un ojo dañado.
Sharik no era especialmente cariñoso. Había llegado a su vida por azar, meses antes, cuando lo encontró rebuscando en un contenedor.
Desde entonces, vivía bajo su cama, apenas salía…
Pero cuando la ciudad se volvió un infierno, no se despegó de su lado.
Oleh pensó dejarlo atrás.
—No va a resistir el viaje.
—No tiene papeles.
—Va a morir de miedo.
Pero cuando abrió la puerta del edificio para salir al refugio, Sharik saltó a su mochila, se acurrucó dentro…
y no se movió más.
Caminaron días. Tomaron trenes. Pasaron frío, hambre, miedo.
A veces dormían en estaciones. A veces bajo puentes.
Pero Sharik seguía allí, como si supiera que su único trabajo era no abandonar.
En la frontera con Polonia, les dijeron que no podía pasar sin vacunas, sin jaula, sin registro.
Oleh lloró.
Lo abrazó.
Y se dio la vuelta. Iba a volver con él.
Pero una voluntaria polaca lo vio. Escuchó su historia. Y decidió actuar.
—Pásamelo. Yo lo meto por otro lado.
—¿Estás segura?
—Los que no tienen voz… necesitan más manos.
Sharik cruzó escondido en una bolsa térmica, entre mantas. Llegó del otro lado.
Y cuando Oleh cruzó unas horas después, lo estaba esperando. Sentado. Sereno.
La historia se hizo viral.
Un refugiado que no dejó atrás ni a su gato.
Consiguieron asilo. Un hogar temporal. Una nueva vida.
Hoy, Sharik duerme en una cama junto a una estufa, con juguetes, comida tibia y una ventana desde la que ve los trenes pasar.
Y en la pared, cuelga un cartel escrito a mano:
“Él me enseñó que hay cosas que no se dejan atrás.
Ni aunque el mundo se esté cayendo a pedazos.”
@rthur013 en un minuto y medio , dijo cosas mas importantes que todas las mañaneras del amlo y la presidenta juntas, asi se debe hablar al pueblo bueno
Hoy en el palacio de Buckingham, durante el cambio de guardia, la banda de los Coldstream Guards tocó la canción de “Paranoid” en memoria de vocalista de la banda Black Sabbath, Ozzy Osbourne, quien murió el 22 de julio de esta año. Un enorme gesto en su memoria. Video de la cuenta about.ldn