En la Iglesia Católica existen algunos signos sagrados llamados sacramentales, que ayudan al cristiano en su camino espiritual, para combatir el mal o santificar su vida. Pueden ser acciones como la señal de la Cruz, las bendiciones u oraciones devocionales; o artículos como íconos, medallas, agua bendita, etc.
El Catecismo enseña que fueron creados según el modelo de los sacramentos, y mediante ellos "se significan efectos, sobre todo de carácter espiritual, obtenidos por la intercesión de la Iglesia". Por ellos, los católicos "se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos".
Jenny Uebbing, bloguera católica, dijo que si bien la fe de la Iglesia impregna en ellos "una bendición que es eficaz en sí misma, esta solo se concreta plenamente" con la fe y "una vida recta y ordenada".
En el pasaje en que Jesús devuelve la vista a un ciego aplicándole barro, el milagro "no ocurrió por una superstición o por cualidades inherentes de la materia, sino por una reacción primordial entre la gracia de Cristo y la fe del hombre", dijo.
Aquí algunos sacramentales:
1. Crucifijos: Colócalo en tu casa y cada habitación para recordar que a Cristo le pertenece tu hogar.
2. Agua bendita: Está en la pila o fuente bautismal de las parroquias. Ten un frasco pequeño en tu casa y rocíalo sobre los miembros de tu familia y cada espacio de tu casa. Reza mientras lo haces.
3. Sal bendita: Recuerda que tu casa es de Cristo. Úsala "para bendecir las puertas y rociarla a lo largo del perímetro de la casa".
4. Medallas: La Medalla Milagrosa o el escapulario llevan consigo poderosas promesas como la protección contra el mal o el auxilio al final de la muerte.
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