Hace mucho tiempo que critico a esos compañeros agoreros que dicen, sin ningún argumento jurídico ni sentencias que lo avalen, que “si disparas te buscas un problema y te echan de la Policía.”
Aunque lo digo desde hace años, es en los últimos meses cuando más insisto en lo mismo: “no hay ninguna condena contra un Policía que haya hecho uso de su arma (de servicio o no) conforme a derecho. Ni una.”
A pesar de eso, los agoreros, prefieren escudar su falta de coraje, formación y actitud tras los dimes y diretes sin ningún tipo de fundamento.
Porque eso es lo cómodo. Echar la culpa de su ineptitud a cosas externas. “Es que no le protegen. Es que no me forman.”
No leen sentencias. No se informan. Mucho menos, se forman.
Prefieren creer y hacer creer a otros compañeros que disparar a quien quiere matarte, es un problema.
Y no se dan cuenta que el problema es precisamente dejar que te apuñalen.
Me empieza ya a cabrear que haya Policías que prefieran tener a compañeros muertos antes de que “pasen por un calvario judicial.”
Nadie niega que con los fiscales de este país, la sociedad aborregada y la cantidad de inexpertos que hay, un Policía va a tener dolor de cabeza judicial. Eso está claro.
Y aunque no es lo ideal ni es lo que debería pasar, por desgracia ocurre. Pero se resuelve como es debido. Como así dictan las sentencias finales.
Yo desde luego prefiero muchísimo más pasar por un calvario judicial de meses o años, antes que no poder contarlo ni defenderme en un juzgado.
Y por supuesto prefiero que un compañero pase por ese mal trago y pueda defenderse en un juzgado para justificar su actuación, que verlo muerto.
Los que infundís miedo sin nada que lo avale más allá de vuestros propios complejos y falta de coraje, sois unos miserables.
Unos jodidos miserables que en vuestro orden de cosas, preferís la muerte de compañeros.
Imbéciles.
Todas mis conferencias acaban con la misma pregunta: cuál es la solución al incremento de la criminalidad violenta? Y siempre la misma repuesta: no hay fórmulas mágicas, sólo necesitamos un hombre fuerte que esté dispuesto a asumir el coste de devolver la autoridad a la calle.
Escalofriante testimonio de un compañero de Elche que sufrió el ataque de un peligroso narco mientras trabajaba.
Su pesadilla no acaba ahí, ahora tiene que sufrir el abandono de la Dirección General de la #Policía y de @interiorgob
Aarón, JUPOL está contigo y va a luchar a tu lado para que se haga justicia.
#equiparación y mucho más
Polémica por la actuación policial en una detención en #Lavapiés, en la que el único herido fue uno de los agentes.
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Si llegan a pegar un tiro al aire para defenderse, los empapelan hasta el tricornio. Asombra que sigan cumpliendo con su deber, siempre indefensos, maltratados por altos mandos serviles, directores generales incompetentes y ministros del Interior sin vergüenza ni conciencia.
Segundo 40: "Déjalos porque no les estamos haciendo na, no les vamos a hacer na".
Les mandaron al matadero y no hay ni un sólo mando político ni uniformado aún en prisión provisional por esto.
Tragar veneno, fortalecerse por dentro para cuando llegue el momento.
Desde que el comisario Javier Nogueroles, ex jefe del GEO, asumió el mando de la División de Formación y Perfeccionamiento, las cosas están cambiando… para bien.
La formación de policías alumnos así como los cursos de ascenso han tomado, desde la llegada del comisario, un sentido eminentemente práctico y claramente orientado a la operatividad real. A la vida real. A lo que nos vamos a encontrar en la calle en la vida real.
Este es el camino.