Alguien, no recuerdo quién, escribió que al principio uno quiere cambiar el mundo y que, al final, se conforma con dejar de fumar.
Mi cena con André
Louis Malle
1981
La escultura mexica más grande encontrada en Tenochtitlan estuvo enterrada durante más de 500 años y pesa alrededor de 12 toneladas.
Se llama Tlaltecuhtli y fue descubierta el 2 de octubre de 2006, en el predio de las Ajaracas, frente al Templo Mayor, en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México.
Cuando los arqueólogos comenzaron a liberarla, apareció una pieza monumental de 4.17 metros de largo por 3.62 de ancho y apenas 37 centímetros de espesor. Estaba fragmentada en cuatro grandes partes, pero aun así conservaba una cantidad extraordinaria de detalles y restos de su policromía original.
Y aquí viene uno de los detalles más sorprendentes.
Los mexicas no la dejaron con la apariencia de piedra desnuda que vemos hoy en muchas esculturas prehispánicas. Tlaltecuhtli estaba pintada con rojo, ocre, azul, blanco y negro. Los estudios de conservación encontraron restos de esos pigmentos y revelaron parte de la paleta que utilizaban los mexicas para decorar sus imágenes religiosas.
La pieza fue tallada en andesita de lamprobolita, una roca volcánica, y su conservación fue tan delicada que los especialistas tuvieron que controlar cuidadosamente la humedad desde el momento de su descubrimiento. El suelo húmedo donde permaneció enterrada durante siglos había ayudado a conservar sus pigmentos, pero un secado demasiado rápido podía provocar que se desprendieran.
Por eso comenzó un largo proceso de restauración. Los cuatro fragmentos fueron trasladados a un laboratorio temporal en 2007 y, después de varios años de trabajos de limpieza, análisis y estabilización de los pigmentos, llegaron al Museo del Templo Mayor en 2010. Desde entonces recibe monitoreo y cuidados constantes.
Pero lo que representa Tlaltecuhtli es todavía más impresionante.
La figura aparece con brazos y piernas flexionados, garras en lugar de manos y pies, cráneos en las articulaciones, el cabello enmarañado y una boca abierta de la que sale una lengua ensangrentada. Su postura ha sido interpretada como la de una mujer durante el parto.
No es una contradicción. Para los mexicas, Tlaltecuhtli estaba relacionada tanto con la generación de la vida como con la muerte. La tierra recibía a los muertos, pero también era la que hacía posible el nacimiento y la regeneración. Por eso esta representación reúne dos ideas que hoy solemos separar: dar vida y devorar a los muertos.
La pieza también guarda una pista que ha provocado décadas de investigación. Entre una de sus garras aparece un glifo calendárico que puede leerse como 10 Conejo, correspondiente al año 1502. Ese fue precisamente el año de la muerte de Ahuítzotl, uno de los gobernantes más importantes del imperio mexica.
La escultura se asocia con la etapa final de Tenochtitlan y suele fecharse alrededor de 1502, durante el periodo comprendido entre 1502 y 1521.
Y debajo de ella había algo todavía más interesante.
Al retirar el monolito, los arqueólogos pudieron explorar el espacio que se encontraba debajo y localizaron la llamada Ofrenda 126, uno de los depósitos rituales más extraordinarios encontrados en el Templo Mayor. Contenía más de 12 mil elementos, entre restos de animales, objetos de piedra, conchas y otros materiales utilizados en ceremonias mexicas.
Hoy, aquella enorme figura que permaneció oculta durante siglos puede verse en el vestíbulo del Museo del Templo Mayor.
Y cada vez que la miramos, hay algo que vale la pena recordar: los mexicas no concebían a la tierra simplemente como el lugar donde vivían. La entendían como una fuerza capaz de alimentar, crear, recibir a los muertos y devolver la vida.
Espíritu Curioso, después de conocer todo lo que representa Tlaltecuhtli, ¿qué es lo que más te sorprende de esta impresionante pieza arqueológica?
📸 IG: museodeltemplomayor
“If you aren’t careful, the newspapers will have you hating the people who are being oppressed, and loving the people who are doing the oppressing.”
— Malcolm X
A un lector se le nota que lee mucho no por lo que dice o recuerda con más o menos elocuencia, sino por lo que olvida. La felicidad que nos da un buen libro, por más que queramos aprehenderla, se esfuma y nos deja sólo con un hálito de indescifrable placer. Qué más quisiera yo que llevar conmigo, en la memoria, todas las páginas que me han abducido y encantado. Pero somos máquinas de olvidar. Por eso, y sólo por eso, podemos a veces seguir adelante.
“Practice any art… no matter how well or badly, not to get money and fame, but to experience becoming, to find out what's inside you, to make your soul grow.”
- McKellen reciting Vonnegut
Quienes no leen, nunca entenderán lo que se siente encontrar una frase tan perfecta que tienes que cerrar el libro un momento, sonreír como un idiota y quedarte en silencio antes de seguir leyendo
"El día pasará y la vida seguirá.
Ganarán los mismos,
perderán los de siempre,
y quizás, si eres paciente,
si dejas de correr, y te perdonas;
la vida deje de ser ese autobús
que se escapa justo...
cuando llegas a la parada".
Charles Bukowski
🚨 José Mourinho on Argentina vs. Egypt:
“This is daylight robbery. It’s a shame what football is becoming. How do you let the play continue, allow the goal to be scored, and only then decide to go back and cancel it? If there was a foul, stop the game immediately. Don’t wait until after the goal.
Then I ask another question—why wasn’t Argentina’s first goal reviewed with the same attention when it looked very close to offside? Why was every incident involving Argentina checked, while Egypt didn’t seem to get the same treatment?
VAR is supposed to bring fairness, not confusion. Today, it looked like every important decision went in Argentina’s favour. Football deserves better.”