Dijo una vez Rosalรญa: โCuando cantaba en restaurantes, nadie habรญa pagado por escucharme, nadie estaba ahรญ por mรญ. Eran cenas, conversaciones, ruido de cubiertosโฆ y yo en un rincรณn con un micrรณfono. Pero cada noche me decรญa: โHoy alguien va a dejar de comer y me va a escucharโ. No bastaba con cantar bien, tenรญa que entregar el alma, convertirme en algo tan fuerte que no pudiera ser ignorado. Fue ahรญ donde aprendรญ a conquistar a quien no venรญa a ser conquistado, a hacerme notar cuando nadie miraba. Esa etapa me enseรฑรณ que, si quieres dedicarte a esto, no basta con talento. Tienes que arder tanto por dentro que obligues al mundo a girarse hacia ti.โ