Los venezolanos que participaron en los primeros rescates demostraron echarle bolas sin pararle a normas, códigos, técnicas ni equipos. Salvaron casi 5 mil vidas las primeras 48 horas con las uñas.
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El 3 de Enero no habían pasado ni 12 horas y ya decían que habían 7282637383 civiles muertos
Estamos a 30 horas del desastre con más de 250 edificios colapsados y nos quieren hacer creer que son apenas 500 víctimas, y ni lo comentan
Perdón por lo radical que puedo sonar, pero como venezolanos, te encuentres en donde te encuentres, y así toda tu familia esté bien, no considero que sea el momento de usar las redes para mostrar tus paseos, tu cena, tu viaje, en este momento tan doloroso.
Los venezolanos que están “bien” no han dormido, donaron lo que tenían y lo que no, están pendientes de un familiar que aún no aparece y tuvieron que ir al trabajo hoy con la mirada perdida y la cabeza en otro lado.
Ni les cuento cómo están los que no.
Estuve en la calle en la que colapsó un edificio y Protección Civil pidió silencio para buscar sobrevivientes.
Un funcionario empezó a gritar hacia los escombros: "Si hay alguien vivo que grite" y en ese momento internalicé todo lo que pasaba y me quebré totalmente.
Se que este sentimiento debe ser casi nacional.
¿Que coño de la madre hicimos mal?
¿Nos merecemos tanta mierda junta?
Es inevitable sentir una profunda frustración, pero una vez más nos tenemos que levantar
Tengo el corazón dividido entre la tristeza y la arrechera. La tristeza de ver a nuestra gente sufrir tanto, y la arrechera exactamente por la misma razón.
La pareja de ancianos. Él con la dificultad para caminar va a contenerla a ella que está sentada, sin poder moverse, mientras tiembla la tierra. Ella le dice: “Tengo miedo, mi amor, no me dejes”. Y el señor le responde, apoyado en la silla, protegiéndola: “No te voy a dejar”.
La pareja de ancianos. Él con la dificultad para caminar va a contenerla a ella que está sentada, sin poder moverse, mientras tiembla la tierra. Ella le dice: “Tengo miedo, mi amor, no me dejes”. Y el señor le responde, apoyado en la silla, protegiéndola: “No te voy a dejar”.
Un terremoto de 7,5 es extremadamente fuerte y destructivo, y si ocurre en un país sin hospitales, sin preparación, sin gobierno y sin prensa es una tragedia inmensa.