Pero por hoy, ¿podemos dejar atrás? Y vení a mi pecho, dejame pasearme por el riachuelo de tus cabellos; tengo ganas de gritar, de correr, de apuntarte con los dedos y buscar a quien culpar, pero hoy, ¿podemos olvidar? ¿podemos solo amar? Le di mucho tiempo al tiempo, ya no más.
No quiero tener que medirme y no contarte que incluso acá a ladito te extraño o que todo lo que tenía eran perlas atascadas mientras te fuiste, no quiero quedarme en silencio cuando esta herida gritaba por años. Llevo demasiado tiempo sangrando; estuve descuidada ¿podés ver?
Nuestra habitación sigue siendo un campo de batalla, amor, estoy cansada. El jarrón de flores sigue ahí y los libros que tocaste por última vez en el mismo lugar, sigo acumulando palabras en la boca que no querés escuchar, mil porqués que tus respuestas nunca llenarán.
Impoluta e inquebrantable es ella, llena de palabras que nunca dice junto con un único nombre sostenido como Ave María entre dientes, como alimento de vida. No hay violencia que la mueva, ni perlas, ni olas ni intervención divina.
escuché calentita desde tu panza, quiero volver a hacerme niña y correr a tus brazos y que este mundo no importe ni con sus banderas, ni sus armas, ni sus guerras. yo solo quiero llamarte, mamá y que estés de ahí con algún remedio.
me siento tan enferma sin vos.
jamás sabrán como los cielos lloran cansinamente por tu pérdida porque no tuvieron la oportunidad de conocerte en aquellos días de oro; y que el sol lo llevabas vos con tu risa, la energía creciendo, remolinándose entre tus dedos, nutriendo a quién quieras con tanta ternura.
hoy voy vagando con pólvora en las manos, el pecho tan frío, frío que me siento hielo y un nombre en la boca que quiere salir de mí a todas costas, así crudo, así fuerte sin temer que la respuesta ahora solo es silencio. quiero sostener el nombre que te di al nacer, el nombre que