@CarlosMaslaton@slcaputo Si que te perjudica Maslaton, vos vivis de vender BTC y por eso queres un dolar mega alto, asi el puedo se empobrece y vos vas a comer sushi y subis el ticket de que te salio 0.0000001 BTC. Esa argentina es una mierda loko y la prueba esta en la decadencia de las ult decadas
AH NOOOOO, ESTO ES ESPECTACULAR!
GONZALO AZIZ DEJÓ MUDO A EDUARDO VALDÉS:
“Me subleva ver como defienden algunas cosas. ¿Realmente crees que Cristina es una carmelita descalza?
@manujove@NegroCensurado Manu, por gente que piensa como vos estamos donde estamos, abrí la cabeza hermano, los países ricos son los mas capitalistas y amigos de las inversiones, no al revés, estudia un poco
@JMilei Tenes razon Javo son una mierda que lo unico que quiere es beneficiarse a costa de todos los argentinos, la mayoria te vamos a apoyar siempre, segui asi no cambies nada
FALSO.
PERFIL, otra vez subiéndose a operetas de desinformación y falsa alarma.
Una vez más, este medio operador elige replicar datos privados y no oficiales de la Universidad Católica Argentina para generar pánico y distorsionar la realidad sobre la pobreza infantil. Ahora insisten en repetir que “6 de cada 10 chicos son pobres”, basándose en un informe del Observatorio de la propia UCA.
Es hora de ser claros, firmes y contundentes: no todos los datos tienen el mismo valor ni la misma seriedad. Esas cifras provienen de la Encuesta de Desarrollo Social (EDSA), una medición privada con metodología distinta, alcance mucho más reducido y, por lo tanto, mucho menos representativa y válida que los relevamientos nacionales. Confundir una estimación privada con la realidad oficial no es un error inocente sino una maniobra que distorsiona el diagnóstico y dificulta las soluciones reales.
En la Argentina, la única medición oficial de la pobreza es la del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Y los datos oficiales son irrefutables: a fines de 2023 la pobreza infantil rondaba el 70%. Hoy, según el INDEC, en el segundo semestre de 2025 ha bajado al 42,3%.
Es decir, pasamos de 7 de cada 10 chicos en situación de pobreza a apenas 4 de cada 10. Una reducción clara, contundente y real.
Esta evolución es evidencia concreta y, además, es consistente con el seguimiento de organismos internacionales como UNICEF, que monitorean la situación de los niños en nuestro país.