Que el peor dolor no es el que te brota por los ojos como lรกgrimas sino el que te incapacita, te deja insensible, como si mutara dentro de ti y te comiera por dentro, pero no lo sabes.
La ingratitud, ya sea intencionada o no, es una experiencia desoladora. Es un recordatorio de que, a veces, nuestra bondad puede ser vista pero no reconocida, sentida pero no agradecida. Y en esa omisiรณn, surge la sensaciรณn de invisibilidad, como si nuestras acciones y, por extensiรณn, nosotros mismos, fuรฉramos meras sombras.
#danielhabif