@YvetteCooperMP The Malvinas Islands have been under British occupation since 1833, which is a different matter. That won't last forever; meanwhile, you will continue to wield your typical hypocrisy.
🎤 Kessel Lecture | #ICSES2026
We are honored to welcome Dr. Daniel Moya (Argentina) as the Kessel Lecturer at ICSES 2026.
An internationally recognized leader in shoulder surgery, Dr. Moya is known for his expertise in complex shoulder reconstruction and revision arthroplasty.
Join us in Vancouver.
👉 https://t.co/n1iMmKy2ll
#ShoulderAndElbow #OrthopaedicSurgery #ShoulderSurgery #MedicalCongress
Lo que estoy viviendo otra vez en Argentina confirma que ser judío en Argentina es más sencillo que ser judío en España. Y no porque aquí haya un trato “especialmente bueno” hacia los judíos; no es un privilegio, no es una deferencia especial. Es algo mucho más profundo: aquí todos somos argentinos. Punto. La identidad nacional absorbe y neutraliza cualquier intento de clasificar a las personas por origen. Es una sociedad que, aunque tiene desafíos enormes que España no tiene, le lleva años luz en el plano étnico.
España opera con un marco mental distinto. Aunque moderna, sigue siendo un país con una estructura identitaria profundamente étnica. No hace falta mirar muy lejos: catalanes, vascos, gallegos, valencianos… muchos se reconocen primero como “etnias” o “culturas” y recién después como españoles. Esa forma de organizar la identidad hacia adentro condiciona también la mirada hacia afuera: se evalúa al otro desde categorías étnicas, incluso cuando no corresponde. Es comprensible cuando las diferencias culturales son enormes, pero no tiene sentido en el caso de un judío español indistinguible del resto salvo porque él mismo lo diga.
Argentina hizo el camino inverso. Asimiló inmigraciones masivas, italianos, españoles, judíos, armenios, alemanes, y en vez de convertirlas en bloques rígidos, las fundió en una identidad común. Aquí nadie pregunta por tu “etnia”; preguntan por tu barrio, por tu club de fútbol, por si sos de Boca o de River. La mezcla fue tan profunda que la categoría étnica perdió poder explicativo. La diferencia, por lo tanto, no está en cómo se trata a los judíos, sino en cómo piensa la sociedad. En Argentina, pertenecer es simple: sos argentino. En España, pertenecer es más complejo, porque la nación sigue siendo un mosaico de identidades que compiten entre sí. Y quien llega de afuera queda atrapado en ese sistema de etiquetas.
Argentina es, con todas sus crisis, una sociedad post-étnica. España no. Y esa diferencia se siente en la piel. En Argentina no tengo que defender el judaísmo, ni explicarlo, ni justificarlo. Ser judío aquí es anecdótico; no define a nadie. Y ese es justamente el punto.
En Argentina, el presidente Milei puede decir que quiere hacerse judío y la gente lo vota igual. No porque quieran un presidente judío, sino porque a la sociedad el tema le resulta personal e irrelevante. Ahora bien, imagina por un segundo a Feijóo anunciando mañana que se hace judío. El escándalo sería inmediato. Y eso solo demuestra lo que estoy diciendo: no es la religión, no es el trato, no es la convivencia; es el marco mental étnico que sigue muy vivo en España.
Argentina dejó eso atrás. España todavía no. En España muchos simplemente no quieren ser españoles, es en eso que España fracasa y Argentina triunfa, nunca conocí a un argentino que diga que no lo quiere ser. Y eso que el país aunque mejorando bastante, le queda mucho para llegar a ser España.
Es un inmenso honor hacer un aporte a la larga historia compartida, acercando lazos entre las sociedades de de hombro y codo de ambos países.
Patrick Lee, mi bisabuelo materno que llegó a Argentina desde Westmeath en 1863 estaría orgulloso y feliz como estoy yo.
Éirinn go brách!
Esperamos el gran Congreso SICOT Madrid 2025. Aún es posible inscribirse con valor promocional hasta el 30 de junio. Inscripción a valor especial para latinoamericanos.
Esta activa institución es un orgullo para la Sociedad Latinoamericana de Hombro y Codo de la que es integrante.
Además disfrutamos de la probervial hospitalidad de esta tierra y de su gastronomía en un ambiente de gran camaradería.
Nuestra participación enn el II Congreso Guatemalteco de Hombro y Codo nos dio la oportunidad de reencontrarnos con viejos amigos como el Dr. Marvin Aceituno, que ha hecho una titánica tarea para desarrollar a la Sociedad Guatemalteca de Hombro y Codo.
Gracias Dr. Jesús Palacios, ex Presidente de la Sociedad Paraguaya de Hombro y Codo, por sumarse como docente al último encuentro de la Diplomatura Universitaria de nuestra especialidad.
Valoramos el gesto del Canciller de UK Cameron de incluir a la Argentina en su vista a la región.
Estaremos felices de recibirlo, en una próxima ocasión, también en Buenos Aires.