El cansancio y el café son una combinación peligrosa; las 4 tazas que tomé durante el día ya hicieron su «efecto» y ahora mi mente va a cámara lenta. Pensar se vuelve un acto de voluntad más que de claridad.
Recordé lo horrible que es que tu pareja —o cualquier persona con la que tengas un vínculo amoroso— te haga llorar el día de tu cumpleaños. Esa tristeza y decepción en un día que debería ser bonito no se la deseo a nadie. Ya lo viví, y es algo que no pienso repetir nunca más. Porque hay fechas que merecen ser cuidadas, y las personas que nos acompañan deberían saberlo.
Me acabo de comprar un ramo de flores de mis favoritas: peonías, orquídeas y también pedí tulipanes para que quedara bien bonito. Un regalito de mí para mí, para alegrarme el día y el corazón. 🥹🧡
El trabajo hoy está más aburrido que de costumbre. Es de esos lunes que no deberían existir en la semana laboral. Solo quiero salir de aquí, llegar a casa y perderme en el libro que tengo pendiente.