Wey una empieza viendo los partidos del mundial por diversión y termina investigando la influencia del evangelismo en la ruptura del tejido social de Latinoamérica, para pensarse 🚬
Otra vez, los que dicen que hacer viajes de trabajo ha de estar chido es porque no se han aventado la de facturar 32 mamadas para comprobar un puto panini de 3 quesos y un moka.
He visto a muchas feministas diciendo: “¿Por qué cuando las mujeres salimos a marchar se escandalizan por las pintas y los destrozos, pero cuando la selección gana y el Ángel queda hecho un cagadero nadie dice nada? Nos odian por ser mujeres”. 🙄
Al chile, a mí ese análisis me parece insuficiente y despolitizado.
Yo estuve en ese festejo: vi basura, gente trepándose al Metrobús. Vatos organizando tiros. Alcohol por todos lados. Un desmadre monumental.
Sinceramente, tampoco me parece que eso sea un problema. Los espacios de protesta y los espacios de gozo colectivo son dos formas legítimas de apropiarse del espacio público.
Tenemos derecho a ambas.
En un país atravesado por tanta violencia y precariedad, los espacios de gozo colectivo también son subversivos.
Muchas de esas comparaciones, que además son falacias de falsa dicotomía, terminan cayendo en la misma lógica de: “esas no son las formas”. Solo cambian al sujeto.
Unos dicen: “las feministas no saben protestar”; las otras dicen: “miren a esos nacos celebrando”, no con esas palabras, pero sí con esas vibras.
Aquí es donde el análisis deja de ser feminista para convertirse en clasista.
Detrás de muchas de las comparaciones entre el trato que se le da a una celebración esencialmente de clase trabajadora y a una marcha feminista también se asoma una incomodidad con las formas en que la clase trabajadora ocupa el espacio público, hace ruido, bebe, celebra y desborda la ciudad. Es la misma lógica higienista que se aplica a las marchas, protestas y peregrinaciones, solo que ahora envuelta en lenguaje feminista.
No todo puede explicarse únicamente por el género, porque el género no es la cumbre de la opresión. Y cuando olvidas la clase, haces feminismo blanco. Y entre feminismo blanco y mierda, mejor mierda.
Yo no quiero una policía de los modos ni para la protesta ni para la celebración.
Defiendo el derecho a marchar con desvergue y fuego. Y también el derecho al gozo colectivo, sobre todo de la clase trabajadora.
Y recuerden: un feminismo que no incorpora la clase termina reproduciendo los mismos prejuicios que dice combatir.
Se habla mucho de que criticar millonarios es envidia o resentimiento, pero se habla menos de que toda defensa de millonarios desde la meritocracia por parte de alguien que no es millonario es una declaración de incompetencia.
@BisouCaramel_ Antes de comentar pendejadas primero investiga, las materias se van a seguir impartiendo. Obviamente hay riesgos de que a los docentes no hagan bien su chamba, pero eso pasaba también en el sistema anterior , que al parecer, según tu, funcionaba cabrón.