“¿Cómo va Hikaru?”
“Ha aprendido rápido nuestras costumbres”.
—Con permiso. ¿Me ha llamado?
Oyuki entró al cálido cuarto donde Yubaba le preguntaba a la que estaba siendo mentora de Hikaru entró los servicios. Al parecer estaba avanzando sorprendentemente rápido en >
@F1NDTHEPL4CE su rostro y pecho.
—Hikaru.
Murmuró. Su mano fue a alcanzar a Hikaru; sin embargo, su cuerpo se desplomó antes de que la hechicera pudiera alcanzar a tocarle.
Necesitaría descansar antes de poder salir de allí… y no había peor soporte que la furia de Yubaba al sentir la >
@F1NDTHEPL4CE Hacer daño a Hikaru. Es más, le protegía tomando distancia.
Oyuki rugió ante Hikaru de forma amenazante antes de que su cuerpo fallara al caer de nuevo al suelo violentamente.
@F1NDTHEPL4CE en aquel cuarto.
Su cola azotaba las paredes y puertas mientras su cuerpo no paraba de retorcerse por el dolor que yacía en su estómago. Sus ojos negros expresaban la tortura de aquel dolor y su boca se llenaba de sangre; no obstante, se podía sentir que la bestia no quería >
se movía y retorcía en el aire mientras unos volantes de papel la herían cada vez más.
Oyuki, en su débil estado, atisbó a ver las puertas de bambú abiertas de una habitación y se lanzó en aquella forma gigantesca en el interior con tal de huir de allí sin darse cuenta que >
@F1NDTHEPL4CE era la aprendiz de Yubaba, la segunda al mando. No podía verse débil o con calidez hacia alguien.
—Pronto descubrirás la magia de este mundo y el favor de estar aquí.
Respondió, a lo que dio un paso hacia atrás puesto que no le correspondía abrir la puerta. Puso las >
@F1NDTHEPL4CE mañana. Se te dará ropa y uniforme. Por tu bien es mejor que trabajes y no hables demasiado, te darán por sentado las primeras semanas antes de que se acostumbren a tu presencia.
Las horas de comida son en la noche, a veces en la tarde según Yubaba.
La puerta se abrió, y >