Te llamás Hans, tenes 31 años y acabás de llegar del partido del Mundial.
Alemania fue humillada por Paraguay (hay más alemanes en su equipo que en el tuyo).
Al día siguiente, a las 6:45 de la mañana, volves al trabajo, con un impuesto del 60% para financiar la transición energética, el cambio de género y la asistencia social que tu gobierno distribuye a los inmigrantes eritreos que se declaran homosexuales para encajar en el sistema.
Este verano, lo pasás con 38 grados de calor sin aire acondicionado porque tu Partido Verde lo catalogó como un arma de destrucción masiva.
En el supermercado, tus salchichas favoritas fueron reemplazadas por las de grillo, subsidiadas con tus impuestos para salvar a los pingüinos.
En tu trabajo te declaraste no binario porque es la única forma de poder conseguir un ascenso, gracias a la discriminación positiva.
El agua caliente te cuesta 18 centavos el litro desde que te cortaron el gas ruso. Te duchás en tres minutos y el consorcio te manda cartas de documento porque tu consumo supera el límite energético federal. Llorás bajo el agua tibia.
A los 16 años, protestaste contra las centrales nucleares y elegiste a Angela Merkel, quien implementó las medidas. Ahora, el gas ruso está cortado, la industria de motores de combustión interna está en declive y la electricidad es un lujo: incluso estás considerando quemar tus muebles de IKEA para calentar tu casa este invierno.
Mientras tanto, tu primo lejano Friedrich, en Paraguay, paga 0% de impuestos, arranca su camioneta Ford V8 de 5 litros y se prepara para celebrar con un asado y cerveza alemana.
Va a ser un verano de mierda, Hans, y esto es solo el principio.
⚠️⛔️ Atención a las palabras de Jürgen Klopp CONTRA LAS PAUSAS DE HIDRATACIÓN:
“ESTO ES EL FÚTBOL SIENDO TOMADO COMO REHÉN POR EJECUTIVOS EN OFICINAS CON AIRE ACONDICIONADO.
Estos supuestos 'descansos por el calor' nos los vendieron como un escudo para el bienestar de los jugadores, una noble espada contra el calor. ¿Pero en realidad? No es más que una jaula dorada construida para patrocinadores.
Cuando vi a los jugadores parados durante un descanso por calor mientras los tiempos de televisión dictaban el ritmo del partido, no pude evitar preguntarme: ¿a quién está sirviendo realmente la Copa del Mundo? ¿A los aficionados?, ¿A los jugadores?, ¿O a los anunciantes?
Un partido de la Copa del Mundo debería fluir como un río. En cambio, estamos construyendo presas en medio de él para que los comerciales puedan pasar. Eso es peligroso para el espíritu del juego. El fútbol alguna vez fue el evento principal, pero ahora corre el riesgo de convertirse en la música de fondo de un espectáculo publicitario.
Nos dicen que estos descansos son por el bienestar de los jugadores, y por supuesto la salud de los jugadores importa. Pero cuando el juego empieza a doblar sus rodillas ante los tiempos de la televisión, la gente va a hacer preguntas. El balón se supone que es la estrella. No un descanso comercial.
La Copa del Mundo es la catedral del fútbol. Sin embargo, a veces da la sensación de que la hemos convertido en un centro comercial donde la caja registradora recibe más respeto que el propio partido.
Si este es el futuro, entonces el fútbol ya no está siendo interrumpido por los anuncios. EL FÚTBOL SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN LA INTERRUPCIÓN ENTRE LOS ANUNCIOS”.