Si alguien le hubiese dicho a Jose Antonio, cuando era un machito que jugaba a fútbol y se reía de los gays, que iba a robar toda su estética, poner voz aflautada y sacar pluma para así vivir del cuento de marcas queer por parecer aliade y disruptivo, le hubiese dado un soponcio.
por supuesto que los peruanos son superhumanos
8 minutos desde el burger a mi casa en bici bajo una lluvia torrencial (es cuando más me gusta pedir glovo) no lo hace cualquiera