Cuando empezó el verano uno de mis deseos literarios fue leer el primer volumen de la saga dos amigas de Elena Ferrante. Y ahora que el verano llega a su fin me veo al final del segundo volumen con ganas de seguir adentrándome en la historia de Lila y Lenu.
Aunque al principio un poco desconcertado por el lenguaje, he de reconocer que este finalmente me ha atrapado. Con las horas que transcurren en la búsqueda de Mariuca y sobretodo con el simbolismo del mar y la eterna llovizna cántabra se teje una gran novela.
Vaya maravilla lo de Elena Ferrante en las Dos Amigas. He tenido que empezar el segundo volumen ipso facto. Pasando el final de verano en el Nápoles de los 60.