Shembaum o Xóchitl Gálvez son seres humanos que en disputa, dialogan y otorgan una profunda respiración a la vida. En el fondo amarse sería toda iluminación política. Amar es a todo mundo. Les deseo lo mejor que pueda existir en este mundo.
Al amarnos, hay paz, hay sociedad, humildad y bellos pensamientos. Al amar al prójimo se entiende toda ley, toda regla, toda sensibilidad. La ley es amar al prójimo. La ley tiene como objeto proteger la ley de Dios, que entendemos cuando amamos al prójimo como a nosotros mismos.
Los antropólogos son cuentistas de una visión que pocos conocen, que los códices hablan de Dios. De nosotros. Del tiempo y la vida. De una realidad tangible y llena de una belleza particular.
Qué tal vez la historia son historias, que la lectura de códices todavía existe, que tal vez la conquista cultural es imponer una creencia que tenemos que limpiar y esgrimir qué realmente existe y qué es invento de los antropólogos.
Si hay infinitas estrellas -incontables-, podríamos otorgar al cielo nuestro nombre, pues cada uno de nosotros podría nombrarse una estrella.
Aunque fuéramos infinitos, podríamos otorgar nombre a cada estrella.
Si fuéramos infinitos.
La migraña parece mucho a una cruda. Tal vez, su origen no es neurológico, sino una forma de procesar alcohol del alimento, o alimentos que no acepta el cuerpo.
La cruda, a mí parecer, siempre ha sido un momento de purificación, cuando salen los químicos dañinos del cuerpo, como la bilis o las infecciones. El alcohol siempre ha sido un gran amigo.