De los 5 capturados por la desaparición del ingeniero Andrés Camilo, el día de hoy uno de ellos aceptó cargos y confesó las formas macabras de su crimen. Solidaridad con su madre Claudia. Todo mi cariño para ella.
@Feloarias Sexto de bachillerato, estaba en uno de los descansos. Una compañera llegó con la noticia. Fui a un salón donde había un televisor muy pequeño y el primer recuerdo es haber visto el impacto del primer avión.
La foto de una derrota
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En cualquier tradición, el cadáver marca un límite. Antígona entierra a su hermano aun contra la orden del rey, porque considera que el poder no puede disponer del cuerpo del vencido. A los muertos se les lava, se les nombra, se les cubre.
Aquí no se cubren, se exhiben como botín de guerra. La bolsa no es una mortaja sino un empaque. Y caminar entre los cuerpos, sin siquiera quitarse la gorra, anula lo único que cualquier religión exige frente a un muerto, que es detenerse.
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Por otra parte, el Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega.
Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos.
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Esta no es la foto de una victoria, sino de la pequeñez de un dirigente político que se autodenomina «católico» pero que no manifiesta el menor gesto de humanidad ni observa el más elemental respeto por los muertos.