"Todavía hay tiempo para
imaginar cualquier cosa,
para creer que aparecerás
en cualquier instante.
Para incluso creer...
que me buscas".
- Julio Cortázar.
Hoy fue una
tarde de aquellas
que van del petricor intenso,
a los arreboles del cielo
pasada la tormenta,
mientras un lejano relámpago
amenaza con prolongar
el llanto de la noche...
"Esa batalla... entre lo que quieres pero no debes, entre lo que sientes y tienes que ocultar, y entre lo que amas y termina por matarte".
~ Elena Poe.
Hoy, 15 de agosto, la Iglesia celebra con alegría la Solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María, uno de los grandes misterios de nuestra fe y una fiesta que nos recuerda que María es madre, modelo y esperanza para todo cristiano.
La Asunción nos enseña que, al terminar el curso de su vida terrena, María fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo. Así lo proclamó solemnemente el Papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950, al definir este dogma mediante la Constitución Apostólica Munificentissimus Deus.
María es la primera criatura humana que participa plenamente de la gloria de la Resurrección de Cristo. Su destino anticipa la promesa que Dios tiene para todos aquellos que viven en fidelidad y esperan en Él. Por eso, mirar a María asunta al cielo es también mirar hacia la meta de nuestra propia vida: la comunión plena con Dios.
La Iglesia reconoce cuatro grandes dogmas marianos: María es Madre de Dios, siempre Virgen, Inmaculada y Asunta al cielo. Cada uno de ellos nos ayuda a comprender de manera más profunda el lugar que Dios quiso darle en la historia de la salvación.
Pero la Asunción no significa que María esté distante de nosotros. Todo lo contrario. Como recordó el Papa Francisco, María nos acompaña, lucha con nosotros y sostiene a los cristianos en el combate contra el mal.
San Juan Pablo II explicó que la glorificación del cuerpo de María se anticipó por un privilegio singular, mientras que para los demás hombres la resurrección tendrá lugar al final de los tiempos. Benedicto XVI, por su parte, presentó a María como el “arca de la alianza” que nos señala el camino hacia nuestra verdadera Casa: la comunión de alegría y paz con Dios.
Hoy, al celebrar a nuestra Madre elevada al cielo, pidámosle que nos tome de la mano y nos enseñe a caminar hacia Cristo con fe, humildad y perseverancia.
Santa María, Asunta al cielo, ruega por nosotros y llévanos siempre hacia tu Hijo. 🙏💙
🇨🇴❤️🩹 Hoy Colombia necesita de nuestras oraciones.
Oremos por quienes sienten miedo, por las familias que buscan a sus seres queridos, por quienes lo han perdido todo y por quienes aún permanecen desaparecidos.
Unidos en oración por Colombia. 🇨🇴❤️🩹
A veces creemos que no podremos con lo que estamos viviendo, pero el tiempo siempre nos demuestra que somos más fuertes de lo que imaginábamos.
Cada caída deja una enseñanza, cada dificultad nos transforma y cada paso nos acerca a una mejor versión de nosotros.