Y no, de sobra se sabe que los buenos jugadores capaces de sacarse un tipo de encima y devolver una pared no son muy del agrado de Francescoli, él los prefiere negociados, burros y uruguayos.
Un día estás eufórico porque le ganaste a los ingleses y en menos de una semana te pasa por arriba Aldosivi y España.
Ya lo dijeron muchas veces, el fútbol es lindo y puto como Ricky Martin.
El futbolero está en su casa, masticando bronca, llorando, tratando de retomar fuerzas para encarar uno de los lunes más duros de su vida. Acá están los que ven futbol cada cuatro años y mucho no entienden, a veces me gustaría ser uno de ellos.