A Iván Cepeda Castro le arrebataron a su padre, Manuel Cepeda Vargas, en uno de los capítulos más dolorosos de la violencia política en Colombia. Sabían que el riesgo existía, y aun así eligieron la dignidad. Iván pudo haber elegido el odio, pero eligió la justicia; pudo responder con rabia, pero respondió con memoria y verdad. Tras décadas de dolor, ataques y persecución, sigue de pie, con la serenidad de quien transformó su pérdida en una lucha por todas las víctimas, estigmatizados y perseguidos. Colombia necesita esa templanza y esa esperanza guiando el país.
¡Iván Cepeda Presidente!
Todos los candidatos que dijeron que estaban en contra del aumento del salario mínimo, y que era un desastre para la economía; ahora dicen que no, que el nuevo salario mínimo les parece bien.
“La política es dinámica”.