Pues de mi casa y solo venía a saludarte, tranquilo.
—Le respondió con una sonrisa al contrario, se veía bastante tenso y ella sólo quería conseguir amigos.—
—¿Y que de donde saliste o que quieres?—
No quería meterse en problemas si esta era un santo femenino, no señor, no se hacía muerto o comprometiéndose con una.
—Extendió la mano derecha para así estrecharla con el contrario en forma de saludo.—
Mi nombre es Elizabeth Hazel, un gusto conocerlo señor.
—Respondió con una gran sonrisa característica de ella.—