Madurar es aceptar que yo también fui la mala de algunas historias, que también hice daño a gente que me quería y que no siempre tome las mejores decisiones.
Si alguna vez te dejo de hablar y te elimino de mi vida, espero que entiendas lo difícil que fue para mí. Tengo la costumbre de aferrarme a lo bueno de las personas sin importar lo malas que sean para mí, así que si no te busco es porque me empujaste más allá de mis límites.