Docente en Ética Pública, Comunicación Política y Políticas Públ. Formador de líderes con propósito. “Lead me, follow me, or get out of my way.” — Gen. Patton
Puede haber debate en quien es mejor Batman y quien es mejor Bruce Wayne, pero lo que es una realidad es que Michael Caine es indudablemente el mejor Alfred.
Todo milimétricamente ejecutado. Y respaldado con dineros de los colombianos. Una vergüenza. Un asco. Ojalá el nuevo gobierno revise con lupa cuentas de gastos en entidades y medios publicos. Repugnante.
Así recogía Verónica Guerrero hermana de Juliana Guerrero la plata de presuntas coimas.
Dedíquense unos minutos a ver este video para que sepan a lo que realmente se dedicaba el gobierno Petro.
RATAS
○ José Obdulio Gaviria habla como si la Presidencia de Abelardo De La Espriella fuera una franquicia del uribismo. No lo es. Los ciudadanos no eligieron un mandatario para administrar un legado ajeno ni para gobernar bajo supervisión política. Eligieron un presidente.
Hay una diferencia entre ser un referente histórico y creerse propietario del liderazgo de la derecha. José Obdulio parece incapaz de distinguirla. Su discurso parte de una premisa tan arrogante como equivocada: que la legitimidad de Abelardo depende de la aprobación del uribismo. En democracia ocurre exactamente lo contrario. La única legitimidad que cuenta es la que otorgan las urnas.
Quien no acepta que un nuevo liderazgo desplace al anterior termina defendiendo una jerarquía, no una democracia. La autoridad política no se hereda, no se presta y mucho menos se fiscaliza desde la retaguardia.
El uribismo fue decisivo en la historia reciente de Colombia. Pero confundir ese pasado con un derecho permanente a dirigir el presente revela más miedo a perder el control que compromiso con la democracia. Ese es el verdadero problema del argumento de José Obdulio.
Petro duró todo su gobierno tratando de hacerle un homenaje a “Cien años de soledad”. Sin proponérselo, se lo terminó haciendo a “El otoño del patriarca”.