Cómo le explico a las personas que me rodean en este país y que no son venezolanos, que no entienden por qué estoy mal si mi familia está bien… pero es mi país el que está mal.
No puedo dormir. Los míos están bien y yo también. Pero por dentro siento un quiebre espantoso. Como si cada niño fuese mi hermanito, como si cada mamá fuese la mía, como si cada abuela fuese la que me crió… que sentimiento tan extraño y complicado.
este sentimiento de luto es normal?
nadie que yo conozca le ha pasado pero tengo un peso en el corazón, los lloro como míos, pienso en todas estas familias con mucho pesar y tristeza, soy la única?
Simplemente me parece arrechisimo como los rescatistas, bomberos y paramédicos valoran y celebran cada vida que salvan, no importa si sea una persona mayor, un niño o un perrito/gatico, cada vida es eso... una vida y no tiene valor para calcular.
Los venezolanos que están “bien” no han dormido, donaron lo que tenían y lo que no, están pendientes de un familiar que aún no aparece y tuvieron que ir al trabajo hoy con la mirada perdida y la cabeza en otro lado.
Ni les cuento cómo están los que no.
Tengo una sensación rarísima.
Como si me hubieran sacado un pedazo mío de adentro.
Un vacío.
Todavía no sé cómo explicarlo. O así se siente la palabra desolación.