Llega la noche,
y como en cada una
después de esa noche,
después de ese beso,
pienso que esto
es lo más hermoso,
sano,
mutuo
que por años pedí.
Y todavía me sorprende.
Como si el corazón
no terminara de creer que,
después de tanto,
la calma
también pudiera
tener tu nombre.