“Aunque esta canción fue escrita hace dos meses, los sismos de junio pasado le dieron un sentido más fuerte a la letra”.
Escuchen.
Gracias a Nella, Jorge Luis Chacín, Jorge Glem
y Nico Ramírez por esta hermosura.
💔🇻🇪
Confiamos en que la Defensora del Pueblo, @egleegolobato atenderá nuestra solicitud en defensa de miles de familias afectadas y en riesgo por la aplicación equivocada e irresponsable de una norma que las mantiene sin ascensores, a casi un mes del sismo. ⬇️
https://t.co/uxfE3RE3cf
Tal cual sucede por estos lares: "...Lo que no es admisible es que una institución pública funcione como despacho privado, sin información, sin canales claros y con tratos hostiles hacia quienes acudimos con respeto, en ejercicio de la defensa técnica...".
📌Hoy acudí a una Fiscalía en Quito, para impulsar diligencias urgentes dentro de una instrucción fiscal.
En la Unidad correspondiente, la fiscal interrumpió la atención de manera abrupta, cerró la puerta en mi cara sin canalizar mi requerimiento y sin indicar un mecanismo mínimo para la recepción de escritos, oficios o solicitudes.
Entiendo perfectamente que los servidores públicos tengan horarios de almuerzo. Me apena mucho que nuestra profesión nos quite tiempo de calidad. Pero nosotros no decimos nada cuando notifican a altas horas de la noche o en la madrugada.
Lo que no es admisible es que una institución pública funcione como despacho privado, sin información, sin canales claros y con tratos hostiles hacia quienes acudimos con respeto, en ejercicio de la defensa técnica.
La Fiscalía @FiscaliaEcuador no es un feudo personal. Es servicio público.
La defensa penal no pide favores, ejerce derechos, impulsa diligencias y controla el poder punitivo.
Qué pena constatar personalmente que ciertas formas de ejercer el cargo explican, por sí solas, el descrédito que muchos usuarios y abogados tienen frente a la gestión de detarminada fiscal.
1/ Soy Juez Penal más de 11 años. Desde el estrado, he visto a colegas perder casos que tenían ganados por un solo detalle. La improvisación se nota a kilómetros. Estos son los 3 errores tácticos más comunes de los abogados en audiencia. Abro hilo 🧵👇
Creo que ya son tantos los motorizados en Caracas -y en todo el país- que ya no solo es complejo cambiar de canal en cualquier autopista de la capital, ya cualquier cruce, en cualquier calle, avenida, vereda, paso peatonal, acera supone un ejercicio de agilidad y premonición para tratar de identificar posibles lugares desde donde saldrá una moto, y poder tener la habilidad de eludirla.
Vladimiro Mujica: Innovador de las ciencias y formador de generaciones.
La UCV y la ciencia global lamentan el fallecimiento de Vladimiro Mujica, innovador en química cuántica y formador de talentos en Venezuela.
https://t.co/EVA1OknJb5
Miles de venezolanos han dejado una huella desproporcionada en la ciencia y tecnología de Estados Unidos, ocupando roles clave en instituciones como Harvard, MIT y la NASA. Desde misiones espaciales hasta el desarrollo del MP3 y avances médicos, la diáspora STEM venezolana se ha convertido en uno de los aportes más extraordinarios —y menos visibles— del país al mundo contemporáneo. https://t.co/xmmfWIEBUt
Por este excelente artículo me entero que un gran amigo, Ignacio Rodríguez Yturbe falleció hace dos años. La tristeza de estar desperdigados por el mundo ha provocado separaciones entre personas, que normalmente hubieran sido cercanas.
A propósito de los motorizados acabo de ver como casi atropellan, sobre la acera, a un señor que venía saliendo de La Gitana en Boleita, el motorizado venía raudo eludiendo la cola por la acera peatonal, y lo peor del motorizado, es que grita “viejo pajuo” INSISTO el asunto va totalmente desbocado.
@MarytaLeon Conmovedor testimonio de la gracia y densidad pedagógica de Vladimiro Mujica. No sólo era sabio en científicos asuntos arcanos. Era persona. Era ciudadano. Era pedagogo.
La última clase de Vladimiro.
Froilan, hijo del gran Vladimiro Mujica, compartió, hoy domingo tres de mayo, este escrito:
El juego del conocimiento
Para Vladimiro, a una semana de la partida del avatar del conocimiento. Gracias por todo y por tanto.
Cuando mi papá me contó que iría a San Luis Potosí invitado a dar una conferencia, como siempre nos pusimos de acuerdo para vernos.
Era un ritual: cada vez que alguno estaba cerca del otro, hacíamos lo imposible por coincidir. Así fue como una vez manejé 20 horas para pasar una tarde con él, un Día del Padre. Una relación de esas que se atesoran, se valoran y se construyen con los años.
Su conferencia quedó pautada para el 24 de abril de 2026.
Decidimos vernos en Zacatecas el 22 de abril, un miércoles. Eso nos daba un par de días para estar juntos antes de que él entrara de lleno en su agenda. Aprovechando ese espacio, le propuse visitar una escuela de la Fundación Educando, en las afueras de San Luis Potosí a tan sólo 2 horas de Zacatecas.
Educando —según sus propias palabras— es “un colegio gratuito que apoya a niños y niñas de comunidades en desventaja económica a desarrollar fortalezas de carácter y adquirir los conocimientos y habilidades necesarias para tener éxito en la universidad y en la vida”.
Es una institución financiada por entes privados, donde los alumnos reciben alimentación dos veces al día y, sobre todo, una oportunidad real de crecer. Como parte de esa visión, a cada niño y niña se le invita a soñar con la universidad: llevan bordado en su camiseta el año en el que asistirán.
Es, sin exagerar, una institución de primera clase, sostenida por gente seria que quiere aportar algo valioso a la sociedad.
Conozco a la directora de la fundación y, tras una breve explicación de quién los visitaría, accedió con gusto. La idea era simple: tener una charla con alumnos de cuarto grado —niños de unos 10 años— sobre el conocimiento.
Cualquiera que haya estado frente a un salón con 60 chamos sabe que eso no es menor.
A mi papá le brillaron los ojos cuando pensaba en que debería hablar con los chicos.
Y entonces, como tantas veces, sacó de la chistera algo inesperado. Lo llamó: El juego del conocimiento.
Hay algo casi invisible en el momento en que empieza el juego. No parece una clase. No hay solemnidad ni grandes definiciones. Solo una pregunta lanzada al aire, como si no pesara:
—¿Cuál es la diferencia entre el hombre y el mono?
Silencio breve. Luego, alguien se anima.
—La cola.
El profesor no corrige. No dice “no”. Apenas inclina la cabeza, como acompañando el pensamiento.
—Hay monos que no tienen cola.
La respuesta no muere, pero queda herida. Otro intenta.
—El pelo.
—Bueno… hay hombres muy peludos y monos casi sin pelo.
Aparecen las risas, pero no hay burla. Hay algo más interesante en juego: la sensación de que cada respuesta, por obvia que parezca, es insuficiente. Y, sin embargo, necesaria. Cada intento abre camino y, al mismo tiempo, lo cierra.
La dinámica continúa. Probar. Ajustar. Volver a intentar. Como si pensar fuera eso: un tanteo constante en la oscuridad.
Hasta que alguien dice:
—El habla.
Y entonces cambia el aire.
El profesor no responde de inmediato. Deja que la frase respire. Porque ahí ya no hay una respuesta fácil de desmontar. Hay una puerta.
—¿Qué implica el habla?
Y la clase, casi sin darse cuenta, entra en otro territorio. Ya no se trata de comparar cuerpos, sino capacidades. Aparecen ideas más grandes: lenguaje, símbolos, pensamiento abstracto, cerebro, evolución. Lo que comenzó como una diferencia superficial se convierte en una exploración profunda sobre lo que significa ser humano.
Nadie dio “la respuesta correcta”. Nadie la tenía desde el inicio.
Se construyó.
Ese es el juego del conocimiento: un espacio donde equivocarse no solo está permitido, sino que es indispensable. Donde el maestro no entrega certezas, sino que afina preguntas. Donde aprender no es acumular respuestas, sino sostenerlas el tiempo suficiente para descubrir en qué fallan… y por qué.
Como en los diálogos de Sócrates, lo importante no es llegar rápido, sino llegar mejor.
Porque, al final, en ese ir y venir de ideas, ocurre algo más profundo que aprender una diferencia entre especies: se aprende a pensar.
Mi papá sostuvo esta dinámica durante una hora. Sus atentos alumnos la disfrutaron, preguntando de todo, sin miedo, con curiosidad intacta. Al final, lo aplaudieron. Y él, de vuelta, los aplaudió a ellos.
—Ustedes me aplauden a mí, y yo los aplaudo a ustedes.
La última clase de un científico de reconocimiento mundial —cuyas disertaciones, en otros contextos, apenas entendería un puñado de personas en el mundo — fue para un grupo de chamos persiguiendo un sueño.
Francamente, no puedo imaginar un mejor cierre para 50 años de docencia y excelencia.
Yo estuve ahí para verlo.
Y para contarlo.
Gracias a todos por sus llamadas, mensajes y homenajes. Se reciben con gratitud enorme.
En México, al 03 de Mayo de 2026.
Wolfie – según mi papa. Lobito para los demás. En mi cédula dice Froilan.
Fundación Educando: https://t.co/tLNYUrbtSD
Profesor. No se si se enteró de la muerte de Vladimiro Mujica científico y político opositor que coincidió con usted en un encuentro hace muchos años en Paris.Yo tambien estaba invitado pero no pude asistir.Triste noticia.Vladimiro fue un investigador brillante en su campo.Triste
De madrugada el 26 de abril se fue de modo inesperado y tan temprano Vladimiro Mujica. Mucho que agradecer a su lucidez, agudeza y amistad. Su valioso legado enriquece el campo científico y su lucha ciudadana por rescatar la democracia en Vzla, incansable y múltiple. ¡Gracias!