Muy fácil decir “que bombardeen y fumiguen todo” cuando no viven en las zonas de conflicto, ni son campesinos, ni les toca estar en el monte.
Cuando no son las víctimas directas, es fácil hablar con egoísmo.
Abelardo De La Espriella propone el desmonte del Estado social de derecho y de las instituciones que lo dinamizan. Dice que va a eliminar, privatizar o transferir 121 entidades entre las que se encuentran el ICBF, el ICETEX, la Unidad para las Víctimas, el PAE, el Banco Agrario, el Fondo Nacional del Ahorro, el ICFES, el Centro Nacional de Memoria Histórica, la JEP y la Agencia Nacional de Tierras. Además, dice que va a sacar a Colombia de la CIDH, la ONU y la OEA. Y cómo si fuera poco, afirma que va a gobernar vía 90 decretos que en su mayoría regularían derechos fundamentales, esto saltándose al Congreso y a las Cortes.
Este es el candidato MÁS peligroso que ha enfrentado el país en décadas, viene a arrasar con la democracia, la constitución y el equilibrio de poderes. Los que votan por ��l diciendo que lo hacen por proteger la institucionalidad simplemente mienten, sus motivaciones son meramente intestinas, están dispuesto a sacrificar la vida republicana del país por puro y llano odio a la izquierda.
A veces pienso que mi vida sería muchísimo más fácil si fuera de ultraderecha.
No me preocuparía por nadie más que por mí. Si alguien no tiene acceso a salud, educación o una vida digna, pues problema suyo. Si toca mandar gente a la guerra, qué más da. Si hacen fracking y se afectan ecosistemas, ríos o comunidades enteras, pues ni modo, que cada quien se las arregle como pueda.
La verdad sería una vida bastante cómoda.
Pero no puedo.
Mi mamá cometió el error de criarme con algo muy incómodo: empatía. Me enseñó a pensar en cómo afectan las decisiones a otras personas, incluso cuando no me benefician directamente.
Y por culpa de eso ahora me cuesta muchísimo quedarme sentada en un sofá viendo cómo otros pasan necesidades, pierden derechos o quedan abandonados mientras algunos me dicen que lo importante es "pensar con lógica".
Maldita y hermosa empatía.
Porque me complica la vida, me hace preocuparme por problemas que no son exclusivamente míos y me obliga a pensar en el país que les vamos a dejar a los demás.
Ustedes odian a Petro como si él hubiera dado la orden de los falsos positivos, hubiera dejado que los paramilitares se metieran en la política del país o hubiera cambiado la constitución para hacerse reelegir.
No te estoy sacando de mi vida porque pensemos diferente. Te estoy sacando de mi vida porque estás dispuesto a elegir y defender a una persona capaz de violentar los derechos del pueblo colombiano.