ARZOBISPO DE LIMA CON LA POLICÍA IMPIDE QUE RECEN EL ROSARIO
En un acto que solo puede ser descrito como una traición a los principios que supuestamente debería defender, el arzobispo de Lima, Cardenal Carlos Castillo, se ha revelado no solo como un líder espiritual débil, sino también como un enemigo de la fe que dice representar. La controversia que ha envuelto a la obra teatral “María Maricón”, anunciada en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), desató la indignación del pueblo católico peruano a la vez que puso en evidencia la cobardía del arzobispo de Lima.
En un intento por reparar el daño espiritual ocasionado por esta situación, un grupo de católicos decidió congregarse pacíficamente frente a la casa del arzobispo para rezar el Rosario, un acto de devoción y reparación al Inmaculado Corazón de María. Este acto de fe, lejos de ser recibido con comprensión y apoyo por quien debería ser su guía espiritual, fue rechazado con hostilidad.
La respuesta del cardenal Castillo fue no solo inapropiada sino también profundamente perturbadora, al solicitar la intervención de la policía para dispersar a los devotos que realizaban su oración.
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ACTUALIZACIÓN:
La Sala de Prensa del Vaticano no ha publicado una nota oficial sobre la noticia de @elpais_espana contra el Cardenal Cipriani; pero el Director de la Sala de Prensa Matteo Bruni es citado por Vatican News -que es una agencia de noticias del Vaticano y no la voz oficial- confirmando a medias lo dicho por el diario-basura. La premura y la declaración hecha en domingo siguen dando muy mala espina.
Bruni, por ejemplo, nunca mostró premura alguna en responder y aclarar la situación del hoy ex-jesuita y violador serial Marko Rupnik. En el mejor de los casos este es un signo desalentador de la instrumentalización de los dicasterios vaticanos. Acá la nota:
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