No puedo dormir. Los míos están bien y yo también. Pero por dentro siento un quiebre espantoso. Como si cada niño fuese mi hermanito, como si cada mamá fuese la mía, como si cada abuela fuese la que me crió… que sentimiento tan extraño y complicado.
La peor parte de perderte, fue tener que seguir viviendo. Por qué nadie te explica cómo se sobrevive; cómo se deja de mirar el teléfono esperando un mensaje que no llegará. Cómo se aprende a no compartir las buenas noticias con la persona que te hacía sentir invencible.
Te mentí, si me duele, si lloro, si es difícil, si me afecta, si me hace sentir mal, si me hace sobrepensar, si soy sensible, si me rompe el alma, si se me hace chiquito el corazón.